Nº 208 - JULIO - AGOSTO 2026 REVISTA DECANA DE LA PROTECCION Y SALUD EN EL TRABAJO PUBLICACION BIMESTRAL www.seguridad-laboral.es NEW TRAIL PROTECT TE AYUDA A SUPERAR LA JORNADA LABORAL • Suela XTS TRAIL® para un agarre excepcional en cualquier terreno • Entresuela IMPULSE.BLAST® ligera y flexible, con una retorno de energía extremadamente dinámico • Plantilla EVERCUSHION RELIEF®, que absorbe los impactos y amortigua cada paso • Comodidad deportiva desde el primer paso hasta el último TRAIL PROTECT WORK IS YOUR TRAIL
Casos de éxito y buenas prácticas en PRL en empresas TOP Encuentros con 1 de octubre Sant Boi de Llobregat (Barcelona) Auditorio Dr. Antoni Pujades Patrocina INSCRÍBETE
“Aquel que prevé, es dueño de sus actos”. Johann Wolfgang Goethe / Julio-Agosto 2026 3 opinión España vuelve a lo más alto del fútbol mundial. La imagen de la selección levantando por segunda vez la Copa del Mundo simboliza el éxito deportivo, pero también representa algo mucho más profundo: la confirmación de que los grandes logros nunca son fruto de la improvisación. Detrás de un campeonato hay años de preparación y trabajo colectivo. Ese mismo camino es el que recorren las organizaciones que aspiran a convertirse en referentes en prevención de riesgos laborales. Puede parecer que fútbol y seguridad y salud en el trabajo pertenecen a universos distintos. Sin embargo, ambos comparten un mismo principio: el éxito no depende únicamente del talento, sino de la capacidad para construir una cultura sólida donde cada persona conozca su papel y actúe pensando en el objetivo común. El liderazgo de Luis de la Fuente ha sido uno de los pilares de la conquista mundialista. Más allá de los aspectos tácticos, ha sabido generar confianza, cohesión y compromiso. Además, en ningún momento el protagonismo recayó sobre una sola estrella: el verdadero éxito estuvo en todo el equipo. Ese es también el mayor reto de cualquier organización comprometida con la prevención. La seguridad no puede depender únicamente del responsable de prevención o del cumplimiento de una norma. Necesita líderes que inspiren, que escuchen, que sean capaces de trasladar la importancia de la seguridad a toda la organización y convertirla en un valor compartido. En una empresa, como en un equipo de fútbol, las personas marcan la diferencia. Los trabajadores, cuando participan, aportan ideas y se sienten parte del proyecto, la prevención deja de ser una obligación para convertirse en una forma natural de trabajar. Igual que un equipo difícilmente levanta un Mundial sin el compromiso de todos sus jugadores, una empresa nunca alcanzará la excelencia preventiva si la seguridad no forma parte de su cultura. Otro de los grandes aciertos de España ha sido su capacidad para adaptarse a cada partido sin renunciar a su identidad. Esa flexibilidad también constituye una de las grandes fortalezas de una prevención moderna. Las organizaciones afrontan hoy riesgos muy distintos a los de hace apenas unos años. La digitalización, la inteligencia artificial, los nuevos modelos de trabajo, el envejecimiento de las plantillas o los riesgos psicosociales obligan a revisar continuamente las estrategias preventivas. Igual que un entrenador analiza al rival antes de cada encuentro, las empresas deben evaluar de forma permanente sus riesgos para anticiparse a ellos y adaptar sus medidas de protección. Existe otro paralelismo especialmente revelador. Los equipos campeones entrenan durante meses para evitar el error en el momento decisivo. Esa preparación reduce la improvisación cuando llega la presión. La prevención funciona exactamente igual. La formación, los simulacros, el aprovisionamiento de EPIS, la investigación de incidentes o la mejora continua son entrenamientos permanentes cuyo objetivo no es reaccionar cuando ocurre un accidente, sino impedir que llegue a producirse. La mejor actuación preventiva es aquella que se hizo en el momento preciso, porque el riesgo nunca llegó a materializarse. Quizá esa sea la mayor enseñanza que deja este Mundial. Los campeones no aparecen el día que levantan la copa: llevan años construyendo el éxito. En prevención ocurre exactamente lo mismo. Las empresas excelentes no esperan a que suceda un accidente para actuar. Trabajan cada día para que nunca llegue a producirse. España ha demostrado que los títulos se alcanzan con estrategia, preparación y compromiso colectivo. La prevención de riesgos laborales persigue un triunfo aún más importante. No busca levantar un trofeo, sino conseguir que cada trabajador regrese a casa sano y salvo al finalizar su jornada. Y pocas victorias pueden ser tan valiosas como esa. El presente inmediato: ser campeones también en prevención En una empresa, como en un equipo de fútbol, las personas marcan la diferencia
4 / Julio-Agosto 2026 CONSEJO TÉCNICO ASESOR Colaboraciones: Formación de Seguridad Laboral agradece las colaboraciones espontáneas que recibe tanto de especialistas como de empresas e instituciones. No obstante, de acuerdo con la norma general de publicaciones técnicas, no se compromete a publicar dichos artículos ni tampoco a devolverlos o mantener correspondencia sobre los mismos. Formación de Seguridad Laboral no se responsabiliza necesariamente de las opiniones de los artículos o trabajos firmados, y no autoriza la reproducción de textos e ilustraciones sin previa autorización por escrito de Editorial Borrmart S.A. Usted manifiesta conocer que los datos personales que facilite pasarán a formar parte de un fichero automatizado titularidad de BORRMART S.A. y podrán ser objeto de tratamiento, en los términos previstos en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de Diciembre y normativa al respecto. Para el cumplimiento de los derechos de acceso, rectificación y cancelación prevista en dicha ley diríjase a BORRMART S.A. C/ Don Ramón de la Cruz 68. 28001 Madrid. Depósito legal: M-23.167 - 1988 ISSN: 2255 - 10 93 STAFF Presidenta ANA BORREDÁ Presidente Honorí fico FCO. JAVIER BORREDÁ MARTÍN Directora General ANA BORREDÁ Director ANTONIO C. BORREDÁ Subdirector JAIME SÁEZ DE LA LLAVE Redacción MARTA SERRANO ENRIQUE GONZÁLEZ HERRERO JUANJO ARENAS Área digital LAURA BORREDÁ NATIVIDAD BENÉITEZ Colaboradores GETTY IMAGES Marketing y Publicidad PEDRO J. PLEGUEZUELOS (pedrojose.p@borrmart.es) Diseño y Maquetación MACARENA FDEZ. LÓPEZ Relaciones Institucionales M.ª VICTORIA GÓMEZ ALONSO Administración VANESSA ARANAZ FOTOMECÁNICA E IMPRENTA: COMECO GRÁFICO S.L.U. EDITORIAL BORRMART,S.A. PRESIDENTA:ANA BORREDÁ C/ Don Ramón de la Cruz, 68 28001 MADRID Tel.: +34 91 402 96 07 www.borrmart.es suscripciones@borrmart.es SUSCRIPCIÓN ANUAL ESPAÑA 50 € EUROPA 99 € AMÉRICA 150 € I.V.A. incluido CONSEJO TÉCNICO ASESOR PERMANENTE PRESIDENTE: Pablo Cobreiro Rodríguez CONSEJEROS: Marina Parra. Gerente del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) de la Comunidad de Madrid Gustavo Rosal. Presidente de la Asociación Española de Ergonomía (AEE) Juan Carlos Rueda. Presidente de la Asociación Española de Especialistas de Medicina en el Trabajo (AEEMT) Antonio Díaz. Presidente de la Asociación Española de Servicios de Prevención Laboral (AESPLA) Javier Gracia Rivera. Presidente de la Asociación de Especialistas de Enfermería del Trabajo (AET) Fernando Casado. Presidente de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) Andrés López. Presidente de la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) Santiago González. Presidente de la Asociación de Especialistas en Prevención y Salud Laboral (AEPSAL) Verónica Hernández. Secretaria general de la Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual (ASEPAL) Ernesto Rubio. Gerente de la Asociación Nacional de Servicios de Prevención Ajenos (ASPREN) Miguel Santos Romón. Presidente de la Federación ASPA de Servicios de Prevención Ajenos Asier Arriaga. Representante de BeOn* Javier Sánchez. Director del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) María Valcarce. Directora de SICUR Benilde Serrano Saiz. Presidenta de la Sociedad Española de Salud y Seguridad en el Trabajo (SESST) Secretaria del Consejo: María Victoria Gómez Alonso CONSEJO TÉCNICO ASESOR COLABORADOR Ramón Torres, Secretario General del Consejo General de Profesionales de Seguridad y Salud en el Trabajo (CGPSST) Pedro José Linares. Secretario Confederal de Salud Laboral de CC.OO. Fernando Lago. Secretario de Acción Sindical de la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada de la Unión Sindical Obrera (FTSP-USO)
/ Julio-Agosto 2026 6 86 78 8 72 80 66 78 96 ESPECIAL PRL en la industria química SECCIÓN Productos SECCIÓN Empresa ARTÍCULO Cultura HAVI, logística saludable y segura, por Juan Ángel Gómez González SECCIÓN Directorio 27 74 86 ESPECIAL Calzado laboral ARTÍCULO Seguridad 360 en ZELESTRA: del cumplimiento legal a la excelencia preventiva en proyectos EPC, por Juan Carlos Gómez Ruiz-Aragón ESPECIAL PRL en catástrofes y emergencias 72 74 ARTÍCULO La prevención itinerante, por Albert Pérez López sumario
/ Julio-Agosto 2026 8 PRL en la industria química En el ámbito de la prevención, los datos no son solo cifras, sino el reflejo de la eficacia de los sistemas de gestión y del compromiso corporativo con el capital humano. El Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de Feique revela que el sector químico español lidera el camino hacia la “accidentalidad cero” a través de una gestión proactiva y la implementación de estándares internacionales como Responsible Care. Para comprender la magnitud de los resultados obtenidos, es necesario analizar los tres índices fundamentales que definen la accidentabilidad en términos relativos: 1) el índice de Incidencia (II), que representa el número de accidentes por cada mil personas expuestas, y en el que en 2025 el sector químico registró un 9,34, cifra drásticamente inferior a la media nacional (28,86) y a otros sectores como la construcción (69,39), la industria en general (46,62) o el sector agrario (47,21); 2) el índice de frecuencia (IF), que mide los accidentes con baja por cada millón de horas trabajadas, en el que el sector alcanzó un sólido 5,75; y 3) el índice de gravedad (IG), que cuantifica las jornadas perdidas por cada mil horas trabajadas, en el que en este ejercicio se ha reducido al 0,27. Estos datos posicionan al sector químico como un entorno de trabajo notablemente más seguro que el resto de actividades económicas, demostrando que una gestión técnica rigurosa puede transformar una actividad inherentemente compleja en una de las más seguras de la economía nacional. Una pregunta Pero tenemos que hacernos una pregunta: ¿dónde y por qué ocurren los accidentes? El informe arroja luz sobre la casuística operativa de la siniestralidad. El 83% de los accidentes se produjeron en el centro de trabajo habitual, mientras que los accidentes in itinere representaron el 13%. Al analizar el tipo de lugar específico, el 64% de los incidentes se localizan en lugares de producción, talleres o fábricas, seguidos por zonas industriales sin especificar (8%) y áreas de almacenamiento o carga (5%). En cuanto al tipo de trabajo realizado, el 48% de los afectados se encontraba en tareas de producción, transformación y tratamiento, mientras que la circulación interna y el almacenamiento sumaron un 13% y el 6%, respectivamente. Uno de los hallazgos más relevantes es que la accidentalidad no está ligada La industria química española: modelo de liderazgo en seguridad y salud laboral Laura Merino Coordinadora de Prevención de Riesgos Laborales y Seguridad Integral de Feique
PRL en la industria química a procesos químicos, sino a movimientos y acciones básicas de la actividad industrial, más ligados al factor humano y la actividad física específica. En este sentido, la actividad que más accidentes generó fue andar, correr o subir y bajar (17%), seguida del agarre y sujeción de objetos con la mano (12%) y el vaciado o alimentación de máquinas (9%). Este dato es crucial para los técnicos de prevención de riesgos laborales, pues indica que casi uno de cada cinco accidentes ocurre por desplazamientos a pie, lo que subraya que la vigilancia debe mantenerse en las operaciones cotidianas y en el mantenimiento del orden y la limpieza. Resbalones o tropezones La industria química sigue asociándose, con demasiada frecuencia, a imágenes de fugas o explosiones. Sin embargo, los datos de 2025 muestran una realidad muy distinta, que avala la eficacia de las medidas de control de ingeniería y mantenimiento. Las desviaciones más frecuentes (situaciones que preceden al accidente) fueron los resbalones o tropezones con caída al mismo nivel (8%), movimientos no coordinados (7%) y escapes o derrames en estado líquido (7%). Además, la forma de contacto predominante fue el sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético, representando el 23% de los casos. Es especialmente reseñable que el contacto con sustancias químicas a través de la piel o los ojos representó el 8% de los siniestros y, por inhalación, solo el 1%. Estos porcentajes tan bajos en un sector que manipula agentes químicos constantemente son la prueba definitiva de la robustez de las barreras preventivas. La consecuencia directa de las desviaciones mencionadas se refleja en el tipo de lesión, siendo las más comunes los esguinces y torceduras (22%), seguidos por otros tipos de dislocaciones (11%) y lesiones superficiales (9%). En cuanto a las partes del cuerpo afectadas, los dedos (11%) y las piernas o rodillas (9%) encabezan la lista, seguidos por los ojos y las muñecas (7% cada uno). La espalda, si agrupamos sus diferentes regiones, representa un 12% del total, vinculándose directamente con los sobreesfuerzos detectados. Estrategia planificada Como conclusión, podemos afirmar que los resultados de 2025 no son fruto del azar, sino de una estrategia planificada de mejora continua que perdura en el tiempo. Al mantener índices de siniestralidad notablemente inferiores a la media nacional, el sector químico se posiciona como el espejo donde deben mirarse otras industrias. La clave del éxito ha sido y seguirá siendo el enfoque en el detalle: desde el control estricto de las sustancias químicas hasta la prevención de riesgos ergonómicos básicos. Con este informe, Feique reafirma que la seguridad y salud laboral son pilares esenciales para la sostenibilidad y competitividad de la industria en España. Consultar las iniciativas que se llevan a cabo en la industria química en materia de PRL aquí: https://feique.org/areas/seguridad-yprl/ / Julio-Agosto 2026 9
/ Julio-Agosto 2026 10 PRL en la industria química Como responsable de PRL en una empresa del sector químico, el enfoque sobre los EPIs parte de un punto de vista teórico y normativo y trasciende a un punto de vista eminentemente práctico: no hablamos de teoría ni de cumplir papeles, sino de proteger de forma real y eficaz la salud de las personas que trabajan cada día con sustancias químicas, procesos industriales y entornos potencialmente peligrosos. En este sentido, la protección respiratoria, auditiva y ocular tiene un papel clave en nuestro sector, donde los riesgos higiénicos son constantes y, en muchos casos, invisibles. Protección respiratoria: la primera barrera frente al riesgo químico. En la industria química, la exposición a vapores, gases, nieblas, polvos o aerosoles es un riesgo crítico. La protección respiratoria no es opcional cuando la evaluación de riesgos indica que no es posible eliminar o reducir el riesgo por otros medios técnicos u organizativos. Operativamente, en nuestra empresa utilizamos EPIs homologados conforme al Reglamento (UE) 2016/425. Y dependiendo del riesgo, se emplean mascarillas autofiltrantes, medias máscaras o máscaras completas, siempre seleccionadas tras una correcta evaluación higiénica. Las mascarillas autofiltrantes contra partículas deben cumplir la norma EN149, clasificándose como FFP1, FFP2 o FFP3 según su eficacia de filtración. En trabajos con polvo químico o sólidos en suspensión, FFP2 o FFP3 suelen ser el mínimo aceptable. Para vapores y gases, recurrimos a filtros intercambiables conforme a la norma EN143 (partículas) y EN14387 (gases y vapores), combinados con medias máscaras (EN140) o máscaras completas (EN136), en función de si se utiliza o no protección ocular. Cuando el riesgo lo exige (ambientes con deficiencia de oxígeno), se utilizan equipos de respiración autónomos según la norma EN137. Tan importante como la homologación es el ajuste, el mantenimiento y la formación: un equipo respiratorio mal ajustado o con filtros caducados genera una falsa sensación de seguridad, algo que desde la PRL no podemos permitirnos. Más allá del cumplimiento legal: proteger para marcar la diferencia Alberto Montes Covián Responsable de medioambiente, PRL y seguridad industrial en Asturquimia
Juntos con más fuerza #caminandojuntos Actividad Digital del GRUPO BORRMART +7.000.000 impresiones publicitarias + 1.200.000 visitas a sus páginas webs +89.500 seguidores en redes sociales +75.000 contactos de suscripción por email +5M impactos digitales +600 Videos y Podcast en nuestro canal +100 Productos en nuestro ecommerce PRO B RRMART Medios que dejan huella
/ Julio-Agosto 2026 12 PRL en la industria química Protección auditiva: prevenir daños irreversibles. El ruido es un riesgo a menudo infravalorado en el sector químico, pero presente en áreas como producción, envasado, compresores, salas de bombas, etc. El Real Decreto 286/2006 establece las disposiciones mínimas para la protección de los trabajadores frente al ruido, fijando valores límite de exposición que no deben superarse. Cuando las medidas técnicas no son suficientes para reducir el ruido, la protección auditiva se convierte en obligatoria. En nuestra empresa utilizamos tapones y orejeras homologados conforme a normativa y adaptados al nivel de atenuación necesario. Los tapones auditivos deben cumplir la norma EN352-2, mientras que las orejeras se rigen por la EN352-1. En algunos puestos específicos se emplean tapones con banda EN 352-2 o protectores dependientes del nivel, especialmente útiles cuando es necesario escuchar señales de alarma o comunicaciones verbales. Desde un enfoque práctico, no se trata de “cuanta más atenuación, mejor”, sino de la adecuada: una sobreprotección puede aislar al trabajador y generar otros riesgos. Por eso seleccionamos el EPI auditivo en función de mediciones reales de ruido y formamos a la plantilla en su colocación y uso correcto, algo esencial para evitar pérdidas auditivas progresivas e irreversibles. Protección ocular: evitar lesiones graves en segundos. Los ojos son especialmente vulnerables en el entorno químico: proyecciones de líquidos corrosivos, salpicaduras, partículas sólidas o incluso vapores pueden causar lesiones graves en cuestión de segundos. La protección ocular y facial es, por tanto, prioritaria. La referencia normativa básica es la norma EN166, que establece los requisitos generales de los protectores oculares. En función del riesgo, se utilizan gafas de montura universal, gafas integrales o pantallas faciales. Para riesgos específicos, como procesos de desinfección mediante luz UV, se emplean protectores con marcado adicional según EN170, y para labores de mantenimiento como soldadura, se utiliza protección como la anterior combinada con protección contra luz UV (EN175) y protección mecánica EN166. En nuestra experiencia, uno de los errores más comunes es utilizar gafas no adecuadas al riesgo químico, por ejemplo, gafas abiertas en trabajos con líquidos corrosivos. Desde el punto de vista de la PRL, insistimos en que la comodidad nunca puede ir en detrimento de la seguridad: un EPI ocular debe proteger completamente y ser compatible con otros equipos, como mascarillas o pantallas faciales. Conclusión. En una empresa química, los distintos EPIs no son un complemento, sino una última línea de defensa imprescindible. Su correcta selección, homologación y utilización en cumplimiento de la normativa vigente es una responsabilidad compartida entre empresa y trabajadores. Desde un enfoque pragmático de la prevención, el objetivo no es solo cumplir la ley, sino garantizar que cada persona vuelva a casa en las mismas condiciones en las que llegó. Y en eso, los equipos de protección individual bien elegidos y correctamente utilizados marcan la diferencia.
PRL en la industria química Siempre existe una solución adecuada para cada riesgo. Después de cerca de 40 años de legislación en materia de seguridad química en España, todavía seguimos observando importantes carencias en la comprensión de cómo responden los tejidos, materias primas y uniones de un vestuario de protección frente a la exposición química y sus riesgos asociados. Con demasiada frecuencia se continúa utilizando el término “ácidos” de forma genérica, sin considerar que la naturaleza exacta del producto químico es determinante para seleccionar correctamente el equipo de protección individual (EPI). No todos los productos químicos reaccionan igual frente a un material de barrera y, por tanto, no todas las prendas ofrecen el mismo nivel de protección. La concentración del producto químico también es un factor decisivo. Un mismo compuesto puede comportarse de forma completamente diferente según su porcentaje de concentración, temperatura o tiempo de exposición. Penetración y permeación: conceptos clave Uno de los errores más habituales en la selección del vestuario químico es desconocer la diferencia entre penetración y permeación. Penetración. La penetración es un fenómeno físico mediante el cual un agente líquido o sólido atraviesa el material de barrera a través de poros, microorificios, costuras o aberturas. Permeación. La permeación es un proceso químico mediante el cual un agente líquido o gaseoso interactúa con el material barrera, modifica su estructura y genera un paso desde la superficie externa hasta la interna. Comprender ambos conceptos resulta esencial para seleccionar adecuadamente el vestuario de protección química. El estado físico del producto químico importa No podemos considerar únicamente el nombre del producto químico; también debemos valorar su estado físico. No La correcta selección de vestuario de protección desechable frente a riesgo químico Pablo Ramos Pérez Board member and sales director en Ramos STS® Cuadro 1. / Julio-Agosto 2026 13
/ Julio-Agosto 2026 14 PRL en la industria química representa el mismo riesgo un producto: Sólido Partículas Líquido Aerosol Vapor Gas Niebla Cada situación requiere una protección específica y unas prestaciones determinadas del vestuario. Tipos de protección química CAT III (cuadro 1). La normativa europea establece diferentes tipos de protección química CAT III según el nivel y tipo de exposición. Muchas veces no sabemos diferenciar entre una gran salpicadura, incluso presurizada, y una pequeña salpicadura reconocible en forma de gotas. Esta diferencia es fundamental para elegir correctamente el tipo de prenda. Los riesgos asociados pueden ser más críticos que el propio químico. En numerosos entornos industriales, el riesgo indirecto puede llegar a ser más grave que el propio agente químico. Factores como: Explosividad, Combustión, Volatilidad, Electricidad estática, deben ser considerados durante la evaluación del riesgo y la selección del vestuario. Protección en zonas ATEX (cuadro 2). Se entiende por atmósfera explosiva la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos que, tras una ignición, permiten la propagación de la combustión. Riesgo térmico asociado (cuadro 3). En determinadas operaciones, el vestuario químico también debe soportar riesgos térmicos asociados. La importancia del rendimiento mecánico Una excelente barrera química solo es válida si permanece intacta durante toda la tarea. Por ello, es imprescindible determinar los requisitos de rendimiento mecánico de la prenda: Resistencia a la tracción Resistencia a la abrasión Resistencia al desgarro Integridad de las costuras Entre otros… Cuadro 2. Cuadro 3. Se entiende por atmósfera explosiva la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables
PRL en la industria química miento mecánico y el confort del usuario es clave para garantizar una protección efectiva. La evaluación del riesgo sigue siendo fundamental Toda esta información debería estar contemplada en la evaluación de riesgos de cada operación, aunque en la práctica pocas veces aparece reflejada con el nivel de detalle necesario. Por ello, seguimos insistiendo en la correcta selección del vestuario de protección desechable frente al riesgo químico, porque siempre existirá la mejor solución para cada trabajador, cada operación y cada riesgo asociado. Además, la talla correcta es un factor fundamental. Un traje demasiado ajustado puede comprometer la movilidad y provocar roturas, mientras que uno demasiado holgado puede generar atrapamientos o incomodidad. El confort también protege La protección y el confort deben ir de la mano. Una prenda cómoda favorece: La productividad La aceptación del usuario El cumplimiento de los procedimientos de seguridad La reducción de errores operativos Seleccionar adecuadamente las prestaciones de protección, el rendiDISCOVER THE PROTECTION EFFECT
/ Julio-Agosto 2026 16 PRL en la industria química La sociedad está inmersa en un proceso de revolución tecnológica, empresarial y social provocado por la inteligencia artificial (IA). Muchas de las empresas más valiosas en bolsa tienen su negocio asociado directa o indirectamente a la IA. La IA implica un gran avance en la minimización de las tareas administrativas también para los técnicos de prevención de riesgos laborales (PRL). Las tareas de las que muchos técnicos de PRL nos hemos quejado, que nos retiraban muchos recursos, o sea, tiempo, a la actividad preventiva, que realmente añade valor, con la IA, se han minimizado a un nivel que ha superado nuestras expectativas. Como ejemplo, casi anecdótico, citamos la evaluación de agentes físicos, de iluminación de una nueva área de trabajo. El técnico se traslada al lugar de trabajo con el equipo de medición, realiza fotos de las mediciones y del lugar de trabajo. A continuación, pide a una herramienta de inteligencia artificial que, en base a un modelo de informe existente y las fotografías realizadas, elabore el informe correspondiente. El resultado, que siempre necesita ajustes, ha eliminado más de 85% del trabajo administrativo de elaborar el informe. Yo he quedado muy sorprendido con el resultado, aunque no perfecto (la IA tiene algunas veces lo que se denomina “alucinaciones” –información incorrecta–, y aquí también es cuando el técnico de PRL mantiene su valor añadido); cada vez más, es más preciso. La IA seguramente no puede hacer mejor que un técnico. Lo que seguro puede hacer es hacer el trabajo del técnico mucho más eficiente. Es notorio que el comando que haces a la herramienta de IA, conocido como “prompt”, y el aporte de elementos visuales que permitan a la herramienta de IA aportar información, son decisivos para la calidad del resultado final. A continuación, creemos que puede ser útil hacer una lista de actividades de PRL donde la inteligencia artificial, teniendo el criterio para segregar las “alucinaciones”, puede aportar valor añadido en la minimización de recursos: Realización de evaluaciones de riesgo tradicionales/puntuales y gestión de las modificaciones con “boots” integrados en las herramientas de software Impacto de la inteligencia artificial en la PRL Alberto Da Rocha Santos Seguridad Ocupacional en BASF Española-Tarragona Fig. 1. Recreación virtual de un ambiente productivo (zona de válvulas y zona de bombas). La sociedad está inmersa en un proceso de revolución tecnológica, empresarial y social provocado por la inteligencia artificial
PRL en la industria química normalmente utilizadas que nos permitan hacer las evaluaciones con base en “prompts”. Elaboración de informes técnicos (p. ej., de evaluaciones de riesgo específicas, como de exposición a agentes químicos, físicos, de ergonomía, riesgos psicosociales). Realización de procedimientos/instrucciones de trabajo con aspectos estandarizados como peligros, etapas, productos y herramientas involucradas, equipos de protección individual, actuaciones en caso de emergencia y aspectos medioambientales. También conocidos en inglés como “SOP” (“Standard Operating Procedure”). Informes de datos estadísticos con análisis de resultados e interpretación de tendencias. Pareceres, resúmenes y comparación de aspectos técnicos legales en PRL. Supervisión con cámaras del lugar de trabajo que el software de IA detecta incidencias (p. ej., colaboradores sin EPIs, caída de objetos, golpes de vehículos, ruidos de alarmas/anomalías). Preparación y seguimiento de actividades formativas Para este último ejemplo, me gustaría extenderme en un caso que creo puede ser buena práctica en actividades formativas. La IA nos ha permitido hacer llegar la actividad formativa a otro nivel de excelencia. Hemos simulado, en realidad virtual, un ambiente administrativo y un ambiente productivo de la industria química. Normalmente, a un colaborador, para aprender un nuevo proceso, se le asigna un mentor que le acompaña durante ese proceso y que también verifica que ese colaborador ha adquirido los conocimientos necesarios. Con esta actividad formativa, en este caso de permisos de trabajo (evaluaciones puntuales de riesgo), el colaborador asumía el papel protagonista por los diferentes avatares que representan los diferentes roles que se necesitan para elaborar el proceso del inicio hasta el final. La diferencia en esta formación es que el mentor era otro avatar, “Ramón”, que conducía los diferentes avatares de la persona formada por todo el proceso, aclarándole todas las dudas que iba teniendo el colaborador formado de una manera verbal o escrita. Al ser una formación en realidad virtual, el colaborador tiene la percepción del ambiente real de trabajo: utiliza los EPIs, las herramientas e interactúa con todo, similar a como lo hace en el día a día en una planta de la industria química. De esta manera, lo único que evitamos, si el colaborador hace algún paso del proceso de manera incorrecta, es la consecuencia de esa acción (p. ej., un accidente). Se estima que un 35% del grupo objetivo de la formación la ha completado en los 2 primeros días después de su lanzamiento. Una encuesta realizada a los primeros 100 colaboradores que han realizado la actividad formativa ha confirmado el elevado nivel de aceptación de este tipo de iniciativa y que se deben potenciar soluciones similares. La IA ha llegado para quedarse, también en PRL. El ritmo que ha evolucionado en tan poco tiempo puede llegar a asustar, pero su implantación es imparable. Fig. 2. Formación con realidad virtual y con soporte de inteligencia artificial. Al ser una formación en realidad virtual, el colaborador tiene la percepción del ambiente real de trabajo / Julio-Agosto 2026 17
/ Julio-Agosto 2026 18 PRL en la industria química La gama CoverFlash® ha sido desarrollada para profesionales que valoran una protección con una ligereza excepcional, garantizando a su vez un alto nivel de confort y fiabilidad en entornos de trabajo exigentes. Todas las prendas están fabricadas en polietileno FlashSpun, un tejido avanzado ultraligero de tan solo ≈45 g/m², que destaca por su alta transpirabilidad y su excelente resistencia a la rotura. Este tejido ofrece una protección cómoda, duradera y funcional, pensada para acompañar al usuario durante toda la jornada laboral sin limitar sus movimientos ni comprometer el rendimiento. Dentro de la gama CoverFlash® destacan nuestros buzos de protección: CoverFlash® CF5, Categoría III, Tipo 5B/6B, costuras cosidas, protección contra fibras y partículas sólidas y salpicaduras de intensidad limitada. CoverFlash® Plus CF4 Categoría III, Tipo 4B/5B/6B, costuras cosidas y termoselladas, protección contra fibras y partículas sólidas, salpicaduras de intensidad limitada y a la pulverización. La gama CoverFlash® se completa con una amplia variedad de accesorios certificados como EPI’s de protección parcial de Tipo PB 6B. Elige la prenda que mejor se adapte a tus necesidades: batas, chaquetas, pantalones, capuchas, delantales, manguitos, cubrebotas y cubrezapatos, todos ellos confeccionados con el mismo tejido técnico para garantizar tu máximo confort y rendimiento. Desde protección parcial hasta protección integral, CoverFlash® ofrece una gama completa y flexible, basada en un mismo tejido y una misma filosofía: proteger de forma eficaz, ligera y resistente. Disfruta del máximo confort con la nueva gama de protección química y biológica CoverFlash®: ultraligera y resistente Por ASATEX®
/ Julio-Agosto 2026 20 PRL en la industria química Cuando pensamos en los riesgos a los que se expone un trabajador en un laboratorio clínico, imaginamos pinchazos o derrames de productos químicos. Sin embargo, hay un peligro que pasa desapercibido precisamente porque es invisible: el aire que respira. En la prevención de riesgos laborales, la protección respiratoria ocupa un lugar central que no siempre recibe la atención que merece. Entender por qué es necesaria, para qué sirve y qué opciones hay disponibles es el primer paso para usarla de forma correcta y verdaderamente eficaz. El primer paso. Toda acción preventiva comienza con identificar el problema. En el laboratorio clínico, la vía respiratoria está sometida a una presión constante. Por un lado, la manipulación de muestras biológicas genera con frecuencia aerosoles microscópicos. Procedimientos tan rutinarios como agitar un tubo, abrir un recipiente a presión, centrifugar sin la tapa adecuada o pipetear con fuerza liberan partículas al aire que pueden contener microorganismos patógenos. Por otro lado, el uso de químicos como solventes orgánicos, fijadores, ácidos o desinfectantes produce vapores que, inhalados de forma continuada, pueden causar desde irritación de las vías aéreas hasta enfermedades respiratorias crónicas. Desde la perspectiva de la prevención, ambos frentes constituyen factores de riesgos laborales bien definidos que deben evaluarse, documentarse y controlarse de manera sistemática. Proteger primero en el origen. En prevención de riesgos laborales existe un principio básico: antes de recurrir a la protección individual, se deben agotar las medidas colectivas. Esto significa que el primer objetivo debe ser eliminar o reducir el riesgo en su origen, por ejemplo, sustituyendo reactivos peligrosos por alternativas menos nocivas, trabajando en cabinas de seguridad biológica o instalando sistemas de ventilación localizada que extraigan los contaminantes antes de que lleguen a la zona de respiración del trabajador. Solo cuando estas medidas no son suficientes o no son técnicamente viables, entra en juego el equipo de protección individual. Que, lejos de ser el primer recurso, debe ser el último eslabón de una cadena preventiva. Pero cuando se necesita, debe ser el adecuado. Tipos de protección respiratoria: cuál usar y cuándo. Elegir el tipo correcto de respirador es en sí mismo un acto de prevención. El primero y más común es la mascarilla quirúrgica, diseñada principalmente Respirar seguro en el laboratorio Francisca Acedo Hidalgo Técnico Senior Prevención Riesgos Laborales en IQVIA Spain
PRL en la industria química para evitar que el portador contamine el entorno, no para protegerlo a él. En laboratorio, su uso se limita a tareas de bajo riesgo y nunca debe considerarse suficiente cuando hay exposición a aerosoles finos o vapores químicos. Para tareas con riesgo de exposición a partículas en suspensión o aerosoles biológicos, los respiradores filtrantes de partículas son la opción adecuada. Centrándonos en la normativa europea, se clasifican según su eficiencia de filtración: FFP1, FFP2 y FFP3. Un FFP2 filtra al menos el noventa y cuatro por ciento de las partículas en suspensión, lo que los hace imprescindibles cuando se trabaja con muestras de pacientes con patologías respiratorias transmisibles. Eso sí, su eficacia depende de que estén bien colocados y ajustados al rostro. Cuando el riesgo proviene de gases y vapores químicos, se necesitan respiradores con cartuchos filtrantes específicos. Estos cartuchos, que contienen materiales como el carbón activado, retienen los compuestos volátiles antes de que lleguen a los pulmones. Son especialmente necesarios en tareas donde se usan solventes, formaldehído, xileno u otros productos de uso frecuente en los laboratorios de anatomía patológica o histología. Es fundamental elegir el cartucho adecuado para cada agente químico y respetar siempre su vida útil indicada por el fabricante. Finalmente, en situaciones de riesgo muy elevado, como las que se dan en laboratorios de bioseguridad de nivel tres o cuatro, se utilizan equipos más avanzados: los respiradores de ventilación asistida con capucha o los equipos de respiración autónoma, que suministran aire limpio de forma activa y eliminan por completo la dependencia de un ajuste facial perfecto. Formación y mantenimiento: el factor humano que lo cambia todo. Un respirador guardado en un cajón o mal colocado no protege a nadie. La prevención de riesgos laborales nos recuerda que el equipo más sofisticado pierde todo su valor si quien lo usa no sabe utilizarlo correctamente. Por desgracia, es una situación que los prevencionistas observamos con más frecuencia de la que quisiéramos durante las visitas de campo. La formación es parte inseparable de cualquier programa de protección respiratoria. Las personas trabajadoras deben conocer cómo colocarse y retirarse el respirador sin contaminarse, cuándo reemplazarlo, cómo almacenarlo y qué señales indican que ha dejado de ser eficaz. Proteger la vía respiratoria de los trabajadores de laboratorio no es una cuestión de cumplir formalmente con un protocolo. Es una decisión que parte de conocer el riesgo real, elegir la herramienta adecuada para cada situación y garantizar que quien la usa sabe sacarle el máximo partido. Respirar seguro en el trabajo es un derecho, y con la prevención correcta, es perfectamente alcanzable. / Julio-Agosto 2026 21
/ Julio-Agosto 2026 22 PRL en la industria química En la industria química, la seguridad ha estado históricamente ligada al cumplimiento normativo y a la inspección rigurosa de condiciones físicas. Si bien estos elementos son fundamentales, la verdadera evolución de la cultura preventiva reside en entender que la seguridad no es solo un programa, sino una filosofía de aprendizaje continuo. En Kensing, hemos adoptado el sistema DASH, un enfoque que prioriza la curiosidad operativa y el intercambio de información como la “moneda” más valiosa de la organización. La indagación humilde: el líder como aprendiz. El pilar de nuestra estrategia es lo que el Dr. Edgar Schein denominó “indagación humilde”. Tradicionalmente, el líder visita la planta para dar instrucciones o corregir desviaciones. En Kensing, hemos invertido este rol: el líder debe abordar el trabajo con la humildad de quien no tiene todas las respuestas, realizando preguntas abiertas para construir una relación basada en el interés real por la persona y su tarea. Esta postura nos permite realizar observaciones y contactos de seguridad deliberados, donde el objetivo no es solo detectar un extintor bloqueado, sino comprender el “porqué” de esa situación. ¿Falta espacio de almacenamiento? ¿Existe una presión operativa que impide el orden? Solo a través de la conversación se llega a la raíz del comportamiento. El Método de las 4 D: identificando la fricción operativa. Para operativizar esta curiosidad, nuestro equipo de liderazgo se enfoca en detectar cuatro estados críticos en cualquier tarea, conocidos como las 4 D: 1. Tonto (Dumb): procesos o reglas que carecen de sentido, son ineficientes o generan frustración en el trabajador. 2. Peligroso (Dangerous): tareas o condiciones con controles inadecuados o riesgos no mitigados. De la inspección a la indagación: el modelo DASH y la curiosidad operativa en la industria química Fco. Javier Gómez Martín Spain EHS Manager en Kensing Solutions
PRL en la industria química 3. Difícil (Difficult): trabajos complejos, confusos o que requieren un esfuerzo innecesario para ser completados. 4. Diferente (Different): situaciones inesperadas o desviaciones de los procedimientos estándar que obligan al trabajador a adaptarse. Al preguntar específicamente por lo que es “tonto” o “difícil”, logramos que el personal comparta información que normalmente omitiría en una inspección tradicional. La información como moneda y generadora de confianza. Consideramos que la información de seguridad es una moneda. Al igual que el dinero facilita las transacciones, el flujo de datos sobre peligros permite tomar decisiones preventivas acertadas. Sin embargo, esta “moneda” pierde su valor si no se mantiene actualizada mediante el contacto regular y la transparencia. Un ejemplo claro de este impacto ocurrió en una de nuestras líneas de llenado. Un operario debía caminar cientos de metros para conseguir guantes nuevos o juntas de recambio cada vez que detectaba una fuga pequeña. Al identificar esta situación como algo “difícil” y “tonto”, instalamos un armario de suministros y EPI directamente en la zona de trabajo. Este cambio, aparentemente menor, tuvo un efecto multiplicador: cuando el empleado ve acción inmediata sobre sus reportes, la confianza aumenta. La confianza es el estado mental necesario para que la información fluya y los informes de seguridad se incrementen, generando un impulso positivo en toda la planta. Compromiso del liderazgo. El éxito del sistema DASH en Kensing no depende de un software, sino del compromiso humano. Nuestros líderes se han comprometido a realizar al menos dos contactos de seguridad mensuales (o dedicar horas específicas durante sus viajes a las instalaciones) con el único objetivo de conversar. Preguntar “¿qué habéis aprendido hoy?” o “¿dónde habéis tenido que adaptar el procedimiento estándar?” es la herramienta más potente para identificar riesgos antes de que se conviertan en accidentes. En definitiva, en Kensing no solo buscamos lugares seguros, sino que construimos equipos que aprenden a través de la humildad y la observación deliberada. TU AGENCIA DE MARKETING AUTOMATION Convierte cada contacto en una relación. Con nuestro servicio de comunicación y activación empleamos el emailing para captar, nutrir y fidelizar a tus clientes, como si fuéramos parte de tu equipo. YA TE ESTÁN MIRANDO, AHORA ES MOMENTO DE QUE TE VEAN SOMOS TU PARTNER DIGITAL DE CONFIANZA Como agencia digital del Grupo Borrmart, combinamos experiencia, datos y creatividad, para crecer con cabeza visibility@borrmart.es
/ Julio-Agosto 2026 24 PRL en la industria química Hay cosas que no se entienden del todo hasta que las ves de cerca. Las zonas ATEX son una de ellas. Puedes leer toda la normativa, hacer las formaciones, tener los procedimientos perfectamente documentados… y aun así, algo no termina de cuadrar hasta que te ponen en contexto y entiendes la operativa real y los riesgos que hay detrás. Es ahí donde empiezas a ver que cada instalación tiene su propia lógica: lo que resuelve el problema en una planta puede no tener sentido en otra, y lo que parece una solución estándar desde fuera muchas veces no lo es cuando estás dentro. Rara vez hay dos entornos iguales, y esa variabilidad es precisamente lo que hace que este trabajo exija criterio para evaluar riesgos distintos y experiencia para entender que, tras esa evaluación, las casuísticas y las respuestas casi nunca son las mismas. Tras años entrando en instalaciones muy distintas, química, farmacéutica, industria de proceso, te das cuenta de que ninguna visita se parece a la anterior, aunque todos los departamentos empujan en la misma dirección. El/la técnico/a de prevención te pone al día de los riesgos en unos minutos. El/la responsable de seguridad que conoce cada rincón y te explica el porqué de cada decisión que se ha tomado allí. El/la de calidad con los mil documentos. El/la de compras, que defiende su presupuesto con la misma convicción que los demás y exige que la solución también encaje económicamente. El/la de producción que te mira y te pregunta por qué sus operarios tienen que llevar esa prenda y no otra. Y es en esa pregunta donde está todo: porque la respuesta correcta no la tiene nadie por su cuenta. Se construye entre todos, sumando lo que cada uno sabe sobre su proceso, sus riesgos y su realidad diaria. En las zonas ATEX el enfoque tiene que ser global Conviene aclarar algo que genera bastante confusión. Las zonas ATEX se clasifican según la probabilidad de que exista una atmósfera explosiva: las zonas 0, 1 y 2 corresponden a gases y vapores inflamables de mayor a menor frecuencia de riesgo, y las zonas 20, 21 y 22 a polvos combustibles. En cada caso el nivel de exigencia varía, pero el objetivo es siempre el mismo: eliminar cualquier posible fuente de ignición. Y aquí también Vestuario desechable en zonas ATEX: lo que te enseña el terreno Toni Linares Area sales representative en Ramos STS®
PRL en la industria química entra el vestuario: cumplir la EN 1149-5 garantiza que la prenda disipa la carga electrostática y que no se acumula, un requisito necesario en estos entornos, pero no es una certificación ATEX en sí misma; son cosas distintas. Dicho esto, centrarse únicamente en la propiedad antiestática es quedarse a medias. En una planta química o farmacéutica es habitual que los riesgos se solapen: polvo en suspensión, productos químicos en distintas formas, riesgo biológico o atmósfera potencialmente explosiva, todo al mismo tiempo. En esos casos, la protección debe estar alineada con el conjunto, no con cada riesgo por separado. Según el entorno, puede ser necesario un traje Tipo 5 contra partículas (EN 13982-1), un Tipo 6 para salpicaduras ligeras (EN 13034), o niveles superiores como el Tipo 3 o Tipo 4 (EN 14605) si hay aerosoles o líquidos a presión... Cuando estos equipos se usan en zonas ATEX, la EN 1149-5 no es un añadido: es lo que hace que todo lo demás tenga sentido. Más allá de una prenda Lógicamente, de poco sirve un buzo antiestático si el calzado, los guantes o cualquier otro complemento no está a la misma altura. La propiedad antiestática no se limita al vestuario, y cada elemento del conjunto tiene su propia norma de referencia: el calzado debe cumplir la EN ISO 20345 o la EN ISO 20347 si no incorpora puntera de seguridad, AN o ESD conforme a la EN 61340-4-3; los guantes, la EN 16350, específica para entornos con riesgo electrostático; y los equipos de protección respiratoria deben ser compatibles con el entorno explosivo, algo que cada fabricante certifica mediante ensayos específicos. Es la suma de todos ellos la que convierte un conjunto de EPIs en una zona de trabajo realmente segura. Por eso, y desde mi experiencia, tener un único interlocutor que ofrezca cobertura global para todo el conjunto cambia bastante las cosas. No solo porque simplifica la gestión, una sola llamada, un solo criterio técnico para todo, sino porque garantiza que cada pieza se ha elegido pensando en las demás y no de forma aislada. Cuando el vestuario, el calzado, los guantes y el resto de complementos, los selecciona alguien que entiende la casuística y conoce el entorno real, desaparecen precisamente esos huecos que surgen cuando cada EPI se compra por separado, sin que nadie haya valorado si encajan entre sí o si existen soluciones que aporten más valor al conjunto. El valor operativo del vestuario de protección desechable Hay una pregunta que surge en muchas conversaciones: ¿qué hacemos con esto cuando terminamos? Es sencilla, práctica, y tiene mucho más peso del que parece. El vestuario desechable nos da una respuesta clara: se retira de forma controlada al salir de la zona, sin arrastrar contaminantes a otras áreas y sin los tiempos que implica un proceso de descontaminación. En instalaciones donde conviven riesgos químicos, biológicos y de seguridad de proceso, eso se traduce en menos fricciones operativas y en una gestión del final de la intervención mucho más limpia. Y ahí es donde entra otro aspecto que cada vez pesa más en las decisiones de compra: la gestión de residuos. El vestuario desechable, una vez retirado, se clasifica y gestiona como residuo según su nivel de contaminación, siguiendo los La propiedad antiestática no se limita al vestuario, y cada elemento del conjunto tiene su propia norma de referencia / Julio-Agosto 2026 25
/ Julio-Agosto 2026 26 PRL en la industria química defender cada decisión ante su organización. Con quien va a llevar esa prenda puesta durante horas y que espera que funcione y le haga pasar una jornada segura y confortable. En RAMOS® STS trabajamos así: entendiendo primero y buscando o desarrollando después soluciones que tengan sentido para quien las aplica cada día. Llevamos 40 años especializados en vestuario de protección desechable, y es precisamente esa trayectoria la que nos ha permitido construir, junto con fabricantes de referencia a nivel mundial, una cobertura global que abarca todas las categorías de EPIs. No como un catálogo ampliado, sino como una propuesta con criterio, respaldada por quien conoce el producto y el entorno donde se va a usar. El vestuario como parte del sistema, no como un trámite La seguridad en zonas ATEX no depende de una sola decisión bien tomada. Es el resultado acumulado de que todo funcione bien a la vez: los protocolos, la formación, las instalaciones y los equipos de protección individual. El vestuario antiestático tiene su función específica, controlar la generación y disipación de carga estática conforme a la EN 1149-5, pero su valor real aparece cuando encaja dentro de una estrategia pensada de verdad. Y eso, en mi experiencia, siempre se construye juntamente con los/as diferentes técnicos/as de las compañías. Con quien conoce cada rincón de su planta mejor que nadie. Con quién tiene que protocolos establecidos por cada instalación y la normativa aplicable. Esto tiene una ventaja operativa clara frente a la ropa reutilizable: no hay que evaluar el grado de contaminación de cada prenda antes de enviarla a lavar, no hay riesgo de contaminación cruzada en el proceso de recogida y transporte, y no hay incertidumbre sobre si el ciclo de lavado ha sido suficiente. La prenda se usa, se retira de forma segura y se gestiona como residuo de forma directa y trazable. En entornos donde la trazabilidad y el control del proceso son críticos, eso no es un detalle menor. A veces la conversación más útil no empieza hablando de normativa. Empieza con alguien preguntando qué hacemos con esto cuando terminamos, y a partir de ahí ya hay mucho camino recorrido. COASHIQ, la Asociación empresarial para la Seguridad, Higiene y Medio Ambiente en la Industria Química, entregó en Valencia sus Premios COASHIQ 2026 a la Gestión de la Seguridad y a la Sostenibilidad, en el marco de la 122ª Asamblea y Jornada Técnica de la Asociación, celebrada los días 19 y 20 de mayo. Unos galardones que reconocen anualmente el compromiso y la excelencia de las empresas del sector en ámbitos como la prevención de riesgos laborales, la protección de la salud, la mejora continua de la seguridad industrial y el impulso de iniciativas sostenibles y responsables. La celebración de esta edición en Valencia responde a la especial relevancia industrial de la Comunidad Valenciana, donde sectores como el químico, el alimentario y el cerámico cuentan con una importante implantación empresarial y desempeñan un papel estratégico en el desarrollo económico e industrial del arco mediterráneo. COASHIQ premia a las empresas más comprometidas de la industria química y afines
www.borrmart.comRkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz