/ Julio-Agosto 2026 60 calzado de seguridad El sector eólico se ha consolidado como uno de los pilares de la transición energética, con un crecimiento sostenido tanto en instalaciones terrestres como marinas, así como en fábricas, talleres y astilleros asociados a su cadena de valor. Esta diversidad de actividades implica una amplia variedad de riesgos laborales, muchos de ellos con un denominador común: los peligros que afectan a los pies y a las extremidades inferiores. 1. El calzado de seguridad como barrera preventiva. Desde el punto de vista normativo, el calzado de protección se engloba dentro de los equipos de protección individual (EPI) regulados en Europa, entre otros, por el Reglamento (UE) 2016/425, el Real Decreto 773/1997, y la norma EN ISO 20345/20347, que establece los requisitos básicos y adicionales (S1, S2, S3, SRC, HRO, CI, HI, etc.). Estas normas no solo definen niveles mínimos de protección frente a impactos, aplastamientos o perforaciones, sino que constituyen la referencia técnica para adecuar el calzado a los riesgos reales del puesto de trabajo. Los datos sectoriales confirman la relevancia de esta protección. El Informe de Siniestralidad del Sector Eólico publicado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que recoge datos consolidados en España, muestra que, aunque el sector muestra una siniestralidad muy inferior a la media industrial, los accidentes más frecuentes están relacionados con golpes, caídas al mismo nivel y manipulación de cargas, tanto en fabricación como en operación y mantenimiento. 2. Operación y mantenimiento de parques eólicos terrestres. Las actividades de operación y mantenimiento (O&M) en parques eólicos terrestres combinan trabajos en campo, accesos sobre terrenos irregulares, superficies metálicas, escaleras verticales y plataformas en el interior de los aerogeneradores. En estos entornos, los riesgos para los pies incluyen la caída de objetos, torceduras por irregularidades del terreno, resbalones y contacto con aceites o grasas. Las guías técnicas específicas para O&M señalan que las caídas al mismo nivel y los sobreesfuerzos figuran entre las principales causas de accidentes en estas tareas. En consecuencia, la selección de calzado conforme a EN ISO 20345 S3, con puntera de seguridad, suela antiperforación, resistencia al deslizamiento (SRC) y absorción de energía en el talón, resulta fundamental para reducir la probabilidad y la gravedad de las lesiones. 3. Eólica marina: un entorno aún más desafiante. La eólica marina introduce factores adicionales de complejidad: humedad constante, agua salada, bajas temperaturas, movimiento de plataformas y operaciones en buques y estructuras offshore. Las estadísticas más recientes reflejan claramente este mayor nivel de riesgo en un sector en crecimiento (el Informe de Incidentes 2024 del G+ Offshore Wind Health and Safety Organisation, publicado en 2025, registra 79 millones de horas trabajadas, con un incremento del 27 % respecto a 2023). Este informe identifica la manipulación manual de cargas y los resbalones en superficies mojadas como causas predominantes de lesiones, lo que refuerza la necesidad de calzado con comportamiento antideslizante avanzado, resistencia a hidrocarburos e impermeabilidad (requisitos adicionales como S3 SRC HRO). 4. Talleres de reparación y fábricas. Los talleres de reparación de componentes eólicos y las fábricas de componentes presentan riesgos típicos de entornos industriales: caída de piezas pesadas, presencia de virutas metálicas, maquinaria fija y móvil, y exposición a sustancias químicas. En estas La importancia del uso del calzado de protección adecuado en la seguridad laboral del sector eólico Juan de Dios López Director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz