Formación de Seguridad Laboral 208

/ Julio-Agosto 2026 72 artículo técnico Hace un tiempo me preguntaron cuántos centros de trabajo gestionábamos. Contesté con orgullo profesional: más de doscientos. La siguiente pregunta fue mucho más incómoda. —¿Y cuántos conoces de verdad? Aquella pregunta me acompañó mucho tiempo. Porque una cosa es gestionar la prevención desde una hoja de Excel, una evaluación de riesgos o un cuadro de mando. Y otra muy distinta es conocer la realidad de un centro de trabajo. Conocer dónde se acumulan los problemas porque no caben en el almacén. Saber qué escalera utiliza siempre la misma persona porque le resulta más cómoda, aunque no sea la adecuada. Escuchar que el aire acondicionado lleva meses fallando, aunque nadie haya abierto una incidencia. O descubrir que el riesgo más importante de una tienda no era el de la evaluación, sino una puerta que golpeaba cada mañana a quien entraba a trabajar. La prevención tiene una extraordinaria capacidad para generar burocracia: procedimientos, matrices, indicadores, auditorías y reuniones. Todo ello es necesario. El problema aparece cuando creemos que el documento es la realidad. Los riesgos viven donde trabajan las personas. Y las personas rara vez trabajan dentro de nuestros procedimientos. Por eso, cuando una organización crece y supera la decena de centros de trabajo, aparece un reto que pocas veces se explica en los manuales: cómo mantener una prevención cercana cuando la distancia física es cada vez mayor. La realidad es que ningún técnico puede estar en todas partes. Y aquí llega una verdad incómoda para nuestra profesión. Evaluación de riesgos La mejor evaluación de riesgos sigue siendo ponerse los zapatos de seguridad, coger un tren, un avión o un coche y visitar el centro. No es una metodología revolucionaria, no lleva inteligencia artificial ni tiene un nombre en inglés. Pero sigue funcionando extraordinariamente bien. En una ocasión recorrí varios cientos de kilómetros para analizar una incidencia que parecía compleja. Tras revisar documentación, hablar con los responsables y observar el trabajo real, la solución resultó ser algo tan sencillo como reorganizar la distribución climática del espacio. Aquella visita me recordó una lección que no aparece en ningún procedimiento: los problemas complejos no siempre necesitan soluciones complejas. La prevención itinerante Cómo gestionar la seguridad y salud en más de 200 centros de trabajo sin perder el contacto con las personas Albert Pérez López Global Helalth and Safety Manager @TOUS

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