PRL en catástrofes y emergencias aún son limitados, investigaciones en profesionales hospitalarios muestran que la IE está relacionada con estrategias más adaptativas de afrontamiento del estrés y mejor rendimiento cognitivo en contextos de urgencias médicas. Por ejemplo, en servicios de urgencias hospitalarias, la IE se ha asociado con menor estrés laboral y mejor comprensión y regulación emocional, factores que son relevantes para decisiones clínicas bajo presión. Evidencia en contextos sanitarios y de desastre Un estudio comparativo reciente en enfermería encontró que los profesionales con mayor IE también tenían mayores niveles de autoeficacia en la respuesta ante desastres, lo que sugiere que la IE influye no solo en el afrontamiento emocional, sino también en la confianza y competencia percibida para responder ante grandes emergencias. Además, trabajos empíricos en personal de atención a emergencias han identificado que la IE puede moderar la severidad de síntomas asociados al estrés traumático secundario, un fenómeno común entre intervinientes expuestos repetidamente a eventos críticos. Mecanismos psicológicos implicados El impacto positivo de la IE en la toma de decisiones bajo presión puede ser explicado por varios mecanismos: Autoconciencia emocional: permite reconocer estados propios de estrés y anticipar posibles sesgos de juicio. Autorregulación: facilita la moderación de respuestas impulsivas y favorece la deliberación cognitiva. Empatía y habilidades sociales: mejoran la comunicación interprofesional y la coordinación en equipo, reduciendo errores de interpretación en situaciones caóticas. Estos componentes, integrados dentro de la psicología de emergencias, pueden potenciar tanto el bienestar individual como la funcionalidad grupal durante y después de las intervenciones críticas. Integración de la IE en programas de formación y práctica profesional Dada la evidencia acumulada, se proponen varias estrategias para incorporar la IE en la formación y preparación de profesionales de emergencias: 1. Evaluaciones psicológicas integrales que incluyan medidas de IE y habilidades interpersonales como parte de la selección y desarrollo profesional. 2. Entrenamiento específico en competencias emocionales durante simulacros, que combine habilidades técnicas con la gestión de estados emocionales intensos. 3. Programas continuos de apoyo psicológico preventivo, que no solo mitiguen el estrés postevento, sino que desarrollen estrategias de regulación emocional aplicables durante la toma de decisiones críticas. La integración de estas estrategias en la Psicología de Emergencias contribuiría tanto a mejorar la resiliencia individual como a promover culturas organizacionales donde la gestión emocional sea valorada como una competencia operativa esencial. Conclusión En escenarios de alta presión emocional como los que enfrentan los profesionales del sector de catástrofes y emergencias, la inteligencia emocional emerge como un componente clave para la toma de decisiones eficaz, la cohesión de equipo y el cuidado de la salud mental. Aunque la investigación específica aún es incipiente, la evidencia disponible apoya la inclusión de la IE en marcos formativos y de intervención psicológica, con beneficios potenciales tanto en resultados operativos como en bienestar personal. Integrar este enfoque dentro de la Psicología de Emergencias representa una oportunidad innovadora para transformar la preparación y el acompañamiento de quienes trabajan en la primera línea de las crisis. / Julio-Agosto 2025 87
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz