PRL en la industria química a procesos químicos, sino a movimientos y acciones básicas de la actividad industrial, más ligados al factor humano y la actividad física específica. En este sentido, la actividad que más accidentes generó fue andar, correr o subir y bajar (17%), seguida del agarre y sujeción de objetos con la mano (12%) y el vaciado o alimentación de máquinas (9%). Este dato es crucial para los técnicos de prevención de riesgos laborales, pues indica que casi uno de cada cinco accidentes ocurre por desplazamientos a pie, lo que subraya que la vigilancia debe mantenerse en las operaciones cotidianas y en el mantenimiento del orden y la limpieza. Resbalones o tropezones La industria química sigue asociándose, con demasiada frecuencia, a imágenes de fugas o explosiones. Sin embargo, los datos de 2025 muestran una realidad muy distinta, que avala la eficacia de las medidas de control de ingeniería y mantenimiento. Las desviaciones más frecuentes (situaciones que preceden al accidente) fueron los resbalones o tropezones con caída al mismo nivel (8%), movimientos no coordinados (7%) y escapes o derrames en estado líquido (7%). Además, la forma de contacto predominante fue el sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético, representando el 23% de los casos. Es especialmente reseñable que el contacto con sustancias químicas a través de la piel o los ojos representó el 8% de los siniestros y, por inhalación, solo el 1%. Estos porcentajes tan bajos en un sector que manipula agentes químicos constantemente son la prueba definitiva de la robustez de las barreras preventivas. La consecuencia directa de las desviaciones mencionadas se refleja en el tipo de lesión, siendo las más comunes los esguinces y torceduras (22%), seguidos por otros tipos de dislocaciones (11%) y lesiones superficiales (9%). En cuanto a las partes del cuerpo afectadas, los dedos (11%) y las piernas o rodillas (9%) encabezan la lista, seguidos por los ojos y las muñecas (7% cada uno). La espalda, si agrupamos sus diferentes regiones, representa un 12% del total, vinculándose directamente con los sobreesfuerzos detectados. Estrategia planificada Como conclusión, podemos afirmar que los resultados de 2025 no son fruto del azar, sino de una estrategia planificada de mejora continua que perdura en el tiempo. Al mantener índices de siniestralidad notablemente inferiores a la media nacional, el sector químico se posiciona como el espejo donde deben mirarse otras industrias. La clave del éxito ha sido y seguirá siendo el enfoque en el detalle: desde el control estricto de las sustancias químicas hasta la prevención de riesgos ergonómicos básicos. Con este informe, Feique reafirma que la seguridad y salud laboral son pilares esenciales para la sostenibilidad y competitividad de la industria en España. Consultar las iniciativas que se llevan a cabo en la industria química en materia de PRL aquí: https://feique.org/areas/seguridad-yprl/ / Julio-Agosto 2026 9
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