Formación de Seguridad Laboral 208

/ Julio-Agosto 2026 54 calzado de seguridad Crecí en un entorno rural; durante mi infancia vi normalizado que el calzado que las personas de mi alrededor usaban para ir al trabajo eran zapatos desgastados del día a día antes de ser desechados de manera definitiva. Trabajadores del sector agrícola, agrario y operarios de fábricas con calzado totalmente desgastado y sin ningún tipo de protección. Afortunadamente, con el paso de los años y después de mucho estudio, esto quedó atrás y hoy existen numerosos calzados laborales adecuados para cada puesto de trabajo. En el entorno laboral actual, la prevención de riesgos se ha convertido en un pilar fundamental para garantizar la seguridad y el bienestar de los trabajadores. Dentro de los equipos de protección individual, el calzado de seguridad desempeña un papel clave que, en muchas ocasiones, es subestimado. Sin embargo, diferentes estudios demuestran que su correcta elección y uso no solo previene accidentes, sino que también contribuye de forma directa a la salud general del trabajador y a su rendimiento diario. Pero con frecuencia se valora únicamente desde el punto de vista de la seguridad frente a impactos o perforaciones, dejando en segundo plano su impacto sobre la salud del pie. Desde el punto de vista de la podología, esta visión es incompleta. Un calzado inadecuado no solo aumenta el riesgo de accidente, sino que puede provocar o agravar patologías musculoesqueléticas. El uso prolongado de un calzado inadecuado puede provocar problemas como fascitis plantar, dolores lumbares, fatiga muscular, ampollas, hiperhidrosis, cambios de coloración en las uñas, hiperqueratosis e incluso hongos. Estos trastornos no solo afectan al bienestar del trabajador, sino que también pueden derivar en bajas laborales y una disminución de la productividad, afectando al rendimiento, al bienestar y al absentismo laboral. Criterios de salud Un calzado puede ser seguro, pero no saludable. La combinación de ambos factores es la clave para una verdadera prevención. Por ello, es importante que las empresas no se limiten a cumplir la normativa mínima, sino que integren criterios de salud en la selección del calzado. Entre sus características más importantes se encuentran las punteras reforzadas, que protegen contra impactos; estas deben ser redondeadas, asegurando que no generan compresión en los laterales de los dedos, las suelas antideslizantes, que reducen el riesgo de caídas, y las plantillas antiperforación, que evitan lesiones por objetos Un calzado puede ser seguro, pero no saludable Antonio Viana Podólogo y presidente del ICOPCV (Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana)

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz