Formación de Seguridad Laboral 208

/ Julio-Agosto 2026 20 PRL en la industria química Cuando pensamos en los riesgos a los que se expone un trabajador en un laboratorio clínico, imaginamos pinchazos o derrames de productos químicos. Sin embargo, hay un peligro que pasa desapercibido precisamente porque es invisible: el aire que respira. En la prevención de riesgos laborales, la protección respiratoria ocupa un lugar central que no siempre recibe la atención que merece. Entender por qué es necesaria, para qué sirve y qué opciones hay disponibles es el primer paso para usarla de forma correcta y verdaderamente eficaz. El primer paso. Toda acción preventiva comienza con identificar el problema. En el laboratorio clínico, la vía respiratoria está sometida a una presión constante. Por un lado, la manipulación de muestras biológicas genera con frecuencia aerosoles microscópicos. Procedimientos tan rutinarios como agitar un tubo, abrir un recipiente a presión, centrifugar sin la tapa adecuada o pipetear con fuerza liberan partículas al aire que pueden contener microorganismos patógenos. Por otro lado, el uso de químicos como solventes orgánicos, fijadores, ácidos o desinfectantes produce vapores que, inhalados de forma continuada, pueden causar desde irritación de las vías aéreas hasta enfermedades respiratorias crónicas. Desde la perspectiva de la prevención, ambos frentes constituyen factores de riesgos laborales bien definidos que deben evaluarse, documentarse y controlarse de manera sistemática. Proteger primero en el origen. En prevención de riesgos laborales existe un principio básico: antes de recurrir a la protección individual, se deben agotar las medidas colectivas. Esto significa que el primer objetivo debe ser eliminar o reducir el riesgo en su origen, por ejemplo, sustituyendo reactivos peligrosos por alternativas menos nocivas, trabajando en cabinas de seguridad biológica o instalando sistemas de ventilación localizada que extraigan los contaminantes antes de que lleguen a la zona de respiración del trabajador. Solo cuando estas medidas no son suficientes o no son técnicamente viables, entra en juego el equipo de protección individual. Que, lejos de ser el primer recurso, debe ser el último eslabón de una cadena preventiva. Pero cuando se necesita, debe ser el adecuado. Tipos de protección respiratoria: cuál usar y cuándo. Elegir el tipo correcto de respirador es en sí mismo un acto de prevención. El primero y más común es la mascarilla quirúrgica, diseñada principalmente Respirar seguro en el laboratorio Francisca Acedo Hidalgo Técnico Senior Prevención Riesgos Laborales en IQVIA Spain

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