artículo técnico reglas de oro en seguridad, que establece principios claros y no negociables en la ejecución de los trabajos. Estas reglas se comunican de forma continua, se refuerzan mediante formación específica y se aplican en todas las actividades, independientemente del puesto o nivel jerárquico. La formación en prevención es una herramienta clave para convertir las normas en comportamientos seguros. En nuestra organización, dicha formación va más allá del cumplimiento normativo y se orienta a la realidad del puesto de trabajo. Se imparten acciones formativas específicas en trabajos en espacios confinados, riesgo eléctrico, trabajos en altura, uso seguro de productos químicos y conducción segura, combinando teoría y práctica. Además, se realizan recordatorios y refuerzos periódicos para mantener la concienciación y actualizar conocimientos en función de la evolución de los riesgos y de la experiencia operativa. Canales abiertos La participación y la comunicación son elementos esenciales de nuestra cultura preventiva. SAUR fomenta canales abiertos para que los trabajadores puedan comunicar condiciones inseguras, incidentes o propuestas de mejora sin temor a represalias. Esta comunicación bidireccional permite detectar riesgos de forma temprana y actuar antes de que se produzcan daños. Asimismo, la participación de los trabajadores en investigaciones de incidentes y observaciones de seguridad refuerza su implicación y sentimiento de pertenencia. En cuanto a la gestión de incidentes y accidentes, el enfoque es claramente preventivo y orientado al aprendizaje. Todos los incidentes, incluidos los que no generan daños personales, se analizan para identificar causas raíz y definir acciones correctivas eficaces. Este proceso contribuye a la mejora continua y refuerza la cultura de seguridad como un proceso vivo y dinámico. La coordinación de actividades empresariales adquiere especial relevancia en el sector del agua, donde es habitual la participación de empresas contratistas. En SAUR se establecen criterios claros de selección, evaluación y seguimiento de las empresas colaboradoras, garantizando que todas las actividades se desarrollan bajo los mismos estándares de seguridad y salud. Enfoque integral Finalmente, la vigilancia de la salud y la ergonomía completan el enfoque integral de la prevención. La adaptación de los puestos de trabajo, la evaluación de riesgos musculoesqueléticos y la vigilancia de la salud orientada a la prevención permiten proteger el bienestar de las personas a lo largo de su vida laboral. En definitiva, la experiencia en el Grupo SAUR demuestra que una gestión preventiva basada en el compromiso, la participación y la responsabilidad compartida es esencial para garantizar entornos de trabajo seguros en la gestión del ciclo integral del agua. Porque cuidar del agua implica, necesariamente, cuidar de las personas que la hacen posible cada día. / Julio-Agosto 2026 77
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