/ Julio-Agosto 2026 68 empresa La prevención de riesgos laborales adquiere una especial dificultad en el ámbito de la acuicultura, principalmente en las tareas que se realizan en mar abierto, pues en su vertiente industrial la actividad se asemeja más a la de otros sectores. Así, en sus plantas de procesado y sus criaderos, las empresas acuícolas se enfrentan, entre otros, a los riesgos ergonómicos derivados de la manipulación manual de cargas y de los movimientos repetitivos, así como a riesgos mecánicos asociados a la maquinaria utilizada. Pero es en su vertiente marítima donde la acuicultura afronta un mayor reto a la hora de proteger la salud y seguridad de sus patrones, buzos y marineros. Desafío que en AVRAMAR, líder del Mediterráneo y pionera en la cría de corvina, abordan con gran profesionalidad y un alto nivel de exigencia. Débora Seguí, responsable del departamento de Health & Safety dentro de la compañía, desvela las claves del ambicioso plan en el que se encuentran inmersos. La principal premisa es el fomento de una cultura preventiva y, a partir de esta, su objetivo ha sido colocar la seguridad y salud de su equipo humano por encima de cualquier otra prioridad operativa, considerando tan fundamental esta área como la comercial, la de I+D+i o cualquier otra. Especial relevancia dentro de este plan se otorga a todas las tareas que se desarrollan en las granjas marinas de la compañía, ubicadas en aguas de Alicante y dedicadas al cultivo de dorada, lubina y corvina. Y es que, tal y como señala Seguí: “Durante el desempeño de sus labores, nuestros trabajadores de los centros marinos se encuentran con superficies inestables, una exposición permanente a las inclemencias del tiempo, obstáculos en movimiento, espacios reducidos... Un entorno dinámico y hostil donde no podemos eliminar los riesgos, sino identificarlos, evaluarlos y aplicar todas las medidas posibles para controlarlos y reducirlos”. Simulacros de rescate Los simulacros de rescate, por su parte, se consideran de vital importancia a la hora de reforzar la seguridad y es por ello que AVRAMAR realiza anualmente uno de estos ejercicios en cada una de sus granjas, siempre en colaboración con Salvamento Marítimo. El hecho de que gran parte de la actividad acuícola se desarrolle en un medio natural, impredecible e incontrolable (viento, lluvia, oleajes, corrientes...), hace que la prevención en este ámbito suponga un reto diario. En el caso concreto de los buzos, todas estas amenazas conviven con otros riesgos laborales adicionales al trabajar en condiciones subacuáticas e hiperbáricas y porque, a diferencia de otras inmersiones más controladas, las suyas implican un trabajo físico efectivo bajo presión, con la movilidad y la visibilidad limitadas y atendiendo también a la gestión del gas, la flotabilidad, el perfil descompresivo, etc. Además, se añade la dificultad de trabajar con seres vivos –los peces– y el enfrentarse en ocasiones a sus depredadores, que suponen un peligro para las especies de cría y también para la infraestructura. Por tal motivo, AVRAMAR quiso poner especial foco sobre ellos, creando un “Procedimiento de Seguridad en el Buceo” que, como apunta Seguí, partía de un marco legal muy generalista: “Nos encontramos con escasa regulación en materia de prevención de riesgos en las explotaciones acuícolas. La normativa vigente para el buceo profesional no atiende a las particularidades del trabajo de nuestros buzos”. Así, para diseñar este procedimiento, concebido como un documento que se enriquece continuamente con nuevas aportaciones, ha sido y es fundamental conjugar la creatividad para solucionar los problemas del día a día y la experiencia de los más veteranos de la La cultura preventiva es clave para garantizar la seguridad y salud en las granjas marinas En la imagen, Débora Seguí, responsable del departamento de Health & Safety de AVRAMAR.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz