calzado de seguridad y cuadros). Incorpora puntera de seguridad y, de forma general, propiedades antiestáticas y absorción de energía en el talón, contribuyendo a reducir la fatiga en bipedestación. Conviene subrayar que “interior” no significa “sin riesgo”: caídas de herramientas, tropiezos con cables o golpes con componentes siguen siendo escenarios frecuentes. S3: Protección reforzada para taller, almacén y exterior El calzado S3 está indicado para entornos industriales exigentes: talleres con viruta, zonas logísticas, mantenimiento en planta y trabajos exteriores con humedad o suelos irregulares. A la puntera añade resistencia a la perforación y prestaciones frente a la penetración y absorción de agua, junto con suela de mayor tracción. Estas características son determinantes cuando existe riesgo de pisar restos punzantes (recortes, viruta, clavos) o cuando el pavimento reduce la fricción. En PRL, muchas caídas al mismo nivel se originan por pérdidas de agarre; una suela adecuada es prevención directa. ESD: Disipación controlada de electricidad estática. La propiedad ESD (Electrostatic Discharge) permite disipar de forma controlada las cargas electrostáticas, reduciendo riesgos de chispa y, especialmente, protegiendo componentes sensibles. Es recomendable en trabajos con tarjetas, PLC, variadores, instrumentación y sistemas de control. Importante: ESD no equivale a calzado “aislante”; el riesgo eléctrico debe abordarse con medidas específicas y EPIs definidos por evaluación. Características técnicas que marcan la diferencia Además de la categoría, conviene revisar prestaciones acordes al entorno real: suela antideslizante compatible con el tipo de suelo, resistencia a hidrocarburos si hay aceites, estabilidad del talón, materiales transpirables y plantilla con amortiguación y soporte. Un ajuste correcto (talla y horma) es esencial: el calzado demasiado rígido o mal ajustado incrementa molestias, favorece posturas forzadas y eleva el riesgo de tropiezos. En zonas con tránsito de carretillas o maniobras, los elementos reflectantes ayudan a mejorar la visibilidad del trabajador. Uso, mantenimiento y sustitución Un calzado certificado pierde eficacia si está deteriorado. Suela lisa, costuras abiertas, puntera deformada o filtraciones reducen la protección y pueden generar falsa sensación de seguridad. La empresa debe establecer criterios de sustitución y facilitar recambios; la plantilla debe realizar una inspección visual periódica y comunicar incidencias. Acciones simples –atar correctamente, limpiar la suela, secar el calzado húmedo y no modificarlo– ayudan a mantener las prestaciones. Beneficios preventivos y organizativos La implantación coherente del calzado de protección reduce lesiones en pies y tobillos y disminuye caídas por falta de tracción o estabilidad. Para la empresa, se traduce en menos bajas, menos costes por accidentes y una cultura preventiva más sólida. Para las personas trabajadoras, supone protección real y confort. En organizaciones del sector metal, asignar S1, S3 y ESD según puesto es una decisión preventiva con gran retorno. Conclusión “Empezar por los pies” es una estrategia inteligente: el calzado de protección, conforme a UNE-EN ISO 20345 y seleccionado según evaluación de riesgos, es una medida sencilla y eficaz. Elegir bien entre S1, S2, S3 y otras certificaciones para tener en cuenta (SRC, ESD, WRU, WR). / Julio-Agosto 2026 39
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