PRL en catástrofes y emergencias El calor extremo ha dejado de ser una circunstancia excepcional para convertirse en un riesgo laboral estructural. En mayo de 2026, España registró 101 muertes atribuibles a las altas temperaturas, según el sistema MoMo del Ministerio de Sanidad, y el INSST recuerda que los accidentes laborales aumentan un 17,4% durante las olas de calor. Para la prevención laboral, el reto ya no es reaccionar ante un golpe de calor, sino identificar antes el riesgo individual de deshidratación y actuar antes de que aparezcan fatiga, mareos, cefaleas o pérdida de concentración. En este contexto, Sweanty, spin-off nacida de la investigación del CSIC, ha desarrollado una solución individualizada y preventiva. Su tecnología caracteriza el patrón de sudoración de cada trabajador para anticipar cómo tiende a perder agua y sales minerales, y qué reposición necesitará en condiciones comparables. Durante una jornada, un parche no invasivo colocado en el pecho mide la tasa de sudoración y analiza las sales minerales que pierde cada persona, especialmente el sodio. Estos datos se combinan con la temperatura, la humedad y la intensidad física del puesto para detectar y clasificar el riesgo individual de deshidratación. A partir de estas métricas, la plataforma diseña protocolos personalizados que determinan qué beber, cuánto y cuándo, adaptados al trabajador, al entorno y a las condiciones térmicas. Según la compañía, la solución ya se está aplicando en más de 20 empresas, más de 900 trabajadores y más de 30 centros de trabajo, entre ellas Semillas Fitó, SACYR, ULMA, Urbaser, Paulig, Bridgestone, Sondaca y Cunext. La respuesta al calor es totalmente individual. En 91 mediciones realizadas por Sweanty en una empresa metalúrgica, la tasa de sudoración varió 3,5 veces y la pérdida de sal 3,9 veces dentro del 80% central de la muestra. Incluso entre trabajadores que sudaban lo mismo, la pérdida de sal osciló entre 376 y 800 miligramos por hora, más del doble. Estas diferencias muestran por qué una pauta uniforme puede ser adecuada para unos e insuficiente para otros. La evidencia científica respalda que la hidratación debe formar parte de una estrategia integral frente al estrés térmico. Un estudio multicéntrico internacional, que monitorizó 518 jornadas laborales de 238 trabajadores, concluyó que la hidratación, las pausas programadas y las medidas de refrigeración reducen la carga fisiológica asociada al calor (Ioannou et al., 2021). Asimismo, una revisión sistemática de 2025, basada en 9 estudios y 2.046 trabajadores agrícolas, señala que las intervenciones más eficaces combinan hidratación, formación, descansos, acceso a sombra, refrigeración y seguimiento de la salud (Roca et al., 2025). Sweanty no viene a sustituir todas las otras medidas colectivas: las complementa con datos fisiológicos individuales para tener un impacto muy positivo en el bienestar de la persona trabajadora. Ante la emergencia climática, anticiparse a la deshidratación significa proteger mejor la salud, el bienestar y la capacidad de trabajo de quienes están más expuestos. Emergencia climática: Sweanty apuesta por una prevención personalizada del estrés térmico El parche de Sweanty analiza la respuesta individual de cada trabajador al calor para anticipar el riesgo de deshidratación y personalizar su protocolo de hidratación. / Julio-Agosto 2025 93
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