Formación de Seguridad Laboral 209

vestuario laboral acarrear consecuencias negativas para la salud del trabajador. Si la entrega de la ropa de protección laboral no se acompaña de una formación efectiva que incluya aspectos emocionales, los trabajadores la percibirán como una imposición incómoda de los responsables de la empresa, en lugar de una herramienta útil para preservar su salud. En resumen, proteger la salud de los trabajadores exige ir más allá de la mera entrega de prendas de protección laboral: requiere analizar el confort real de los equipos de protección individual entregados y entender que la seguridad solo es efectiva si las prendas de protección laboral se utilizan durante todo el tiempo que estén presentes los riesgos que se pretende controlar con ellas. jo, además de velar por su utilización efectiva y proceder a su reposición periódicamente y en caso de deterioro. El Real Decreto 773/1997, que regula las condiciones mínimas para la elección, utilización y mantenimiento de los equipos de protección individual (EPI) que habrán de ser entregados a los trabajadores en función de los riesgos de su puesto de trabajo. Para que una prenda de protección laboral pueda ser utilizada legalmente como equipo de protección individual (y no como mera ropa de trabajo), debe contar con marcado CE y cumplir con lo dispuesto en determinadas normas técnicas armonizadas, como la norma UNE-EN ISO 13688, que establece los requisitos que debe cumplir y facilita la validación de su eficacia técnica frente a los riesgos químicos, térmicos, eléctricos o mecánicos. Las barreras invisibles: ¿por qué no se usan las prendas de protección? A pesar de las exigencias legales existentes y la evidencia de sus beneficios, en el día a día surgen problemas significativos que limitan o impiden que los trabajadores utilicen las prendas de protección laboral de manera habitual. Estos obstáculos actúan a modo de barrera invisible que imposibilita la efectividad de esta medida preventiva y son de tres tipos: 1. Deficiente adaptación ergonómica y clima adverso. Tener en cuenta el factor humano es crucial para lograr que los trabajadores utilicen las prendas de protección laboral necesarias para reducir los riesgos de su trabajo. Muchas prendas de protección laboral están fabricadas con materiales rígidos o pesados que restringen la movilidad. A esto se suma el riesgo de golpe de calor en actividades que requieren el uso de ropa ignífuga o trajes aislantes en regiones en las que se alcanzan altas temperaturas en determinadas épocas del año, lo que puede inducir al trabajador a no usar o modificar, anulando su eficacia, las prendas de protección laboral para buscar alivio. 2. Deficiencias en el tallaje y falta de inclusión femenina. Históricamente, el diseño de los equipos de protección individual se ha basado en un patrón antropomórfico predominantemente masculino. Esto genera habitualmente graves problemas de disponibilidad o de ajuste de la ropa de protección laboral en muchas trabajadoras, así como en trabajadores cuya constitución física no sea la estándar masculina. Una manga excesivamente larga puede provocar atrapamientos mecánicos, del mismo modo que un pantalón mal ajustado puede limitar la realización de movimientos ágiles, convirtiendo la prenda de protección en un riesgo añadido. 3. (Resistencia) cultural y falta de sensibilización. El exceso de confianza y el desconocimiento de los riesgos laborales llevan a muchos trabajadores a no utilizar las prendas de protección, lo que lleva ineludiblemente a una conclusión: no se valoran adecuadamente los beneficios del uso de las prendas de protección laboral, de modo que se llega a asumir que prescindir de su utilización no puede Proteger la salud de los trabajadores exige ir más allá de la mera entrega de prendas de protección laboral: requiere analizar el confort real de los EPIS entregados / Septiembre-Octubre 2026 59

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