Formación de Seguridad Laboral 209

/ Septiembre-Octubre 2026 16 encuentros con Iván García, jefe de Ventas Grandes Cuentas de Juba, abordó durante su ponencia la evolución de los guantes de seguridad a partir del conocimiento de la mano, la antropometría y la innovación aplicada a las necesidades de los trabajadores. Iván García puso el foco en la especial vulnerabilidad de las manos en el entorno laboral y destacó la importancia de conocer su anatomía y morfología para diseñar mejores equipos de protección. En este sentido, explicó cómo aspectos como el ajuste, la biomecánica, la destreza, la fuerza y el confort térmico resultan determinantes para mejorar el rendimiento y la usabilidad de los guantes. Una correcta selección de la talla permite, además, conseguir mayor precisión, facilitar la manipulación de objetos pequeños y reducir sobrantes y pliegues. El experto también destacó la aplicación de la antropometría al desarrollo de guantes adaptados a diferentes morfologías, incluyendo las de las mujeres, y la incorporación de nuevas fibras de protección al corte, orientadas a aumentar la durabilidad, sensibilidad, eficiencia y seguridad. Asimismo, alertó sobre la necesidad de responder a nuevos riesgos, como los relacionados con la electricidad estática y los entornos ATEX y ESD, mediante soluciones y certificaciones específicas. Estíbaliz Zarraga, responsable de Ventas Industria Nacional de Medop, analizó durante su ponencia cómo la evolución de los riesgos laborales ha transformado la protección ocular y las soluciones destinadas a los trabajadores. Zarraga realizó un recorrido histórico que comenzó a principios del siglo XX, cuando las gafas actuaban fundamentalmente como una barrera física frente a impactos. Posteriormente, la aparición de nuevos riesgos vinculados a actividades como la soldadura, la industria química o los procesos de mecanizado impulsó el desarrollo de protecciones específicas. Entre los años 70 y 90 adquirieron mayor importancia aspectos como la ergonomía, la facilidad de uso y la adaptación al trabajador, mientras que posteriormente se incorporaron soluciones personalizadas, como las gafas graduadas de seguridad, y monturas y tratamientos cada vez más versátiles. La experta destacó asimismo el avance hacia una protección ocular más efectiva, especialmente con la norma ISO 16321, que establece una clasificación más clara de los riesgos, mayores exigencias de protección UV y ensayos más próximos a las condiciones reales de trabajo. En este contexto, subrayó la importancia de ir más allá de una protección simplemente correcta y avanzar hacia soluciones adaptadas tanto a los riesgos existentes como a las necesidades de cada trabajador. El estudio de la mano impulsa la evolución de los guantes de seguridad La protección ocular evoluciona de la barrera física a una protección más efectiva

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