/ Marzo-Abril 2026 50 prl en zonas atex En numerosos entornos industriales, la presencia de gases, vapores o polvo combustible puede generar atmósferas potencialmente explosivas (entornos ATEX). Sectores como la industria química, petroquímica, energética, farmacéutica, alimentaria o determinadas áreas de la logística trabajan a diario en condiciones donde la seguridad debe abordarse desde una perspectiva integral. El vestuario laboral se convierte en un elemento fundamental dentro de las estrategias de prevención de riesgos laborales. Las zonas ATEX están reguladas en Europa, estableciendo los requisitos para equipos y sistemas destinados a utilizarse en atmósferas explosivas, y definiendo las obligaciones de seguridad para las personas que operan en estos entornos. Por ello, la ropa de trabajo adquiere un papel especialmente relevante, ya que puede contribuir tanto a reducir riesgos como, si no es la adecuada, a incrementarlos. Siendo ya no solo un vestuario laboral, sino un EPI. Uno de los principales peligros en atmósferas explosivas es la generación de cargas electrostáticas. Cuando los tejidos acumulan electricidad estática y esta se descarga en forma de chispa, existe la posibilidad de ignición si coincide con una atmósfera inflamable. Por eso, el vestuario utilizado en zonas ATEX debe incorporar propiedades antiestáticas, diseñadas para disipar de forma controlada las cargas eléctricas y minimizar el riesgo de descargas. Además, en muchos entornos ATEX pueden coexistir otros riesgos asociados al proceso productivo, como la exposición al calor, a llamas o a pequeñas proyecciones de metal fundido. Por ello, el vestuario laboral suele integrar protección multinorma, combinando características como resistencia a la llama, propiedades antiestáticas o protección frente al arco eléctrico. Desde el punto de vista de la prevención, la eficacia del vestuario no depende únicamente de su certificación. Factores como el correcto uso de las prendas, su mantenimiento, la compatibilidad con otros equipos de protección individual y la formación de los trabajadores son determinantes. Otro aspecto cada vez más valorado es el confort y la ergonomía. La transpirabilidad, la ligereza de los tejidos o la libertad de movimiento influyen directamente en la aceptación de las prendas por parte de los trabajadores y en su correcta utilización. En resumen, el vestuario laboral en entornos ATEX no debe entenderse únicamente como una obligación normativa, sino como una herramienta esencial dentro de las políticas de seguridad de las empresas. Integrado en una estrategia global de prevención, contribuye a crear entornos de trabajo más seguros y a proteger a quienes desarrollan su actividad en condiciones potencialmente críticas. Para más información: www.rolymsvalles.com Vestuario laboral en entornos ATEX: un EPI clave en la prevención de riesgos
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz