Formación de Seguridad Laboral 205

/ Enero-Febrero 2026 110 artículo técnico El Libro Verde sobre Adaptación del Puesto de Trabajo para Personas con Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS) nace con el propósito de ofrecer un marco riguroso y multidisciplinar que permita a empresas y administraciones identificar riesgos ambientales e implementar adaptaciones eficaces en los puestos de trabajo. Se trata del primer documento que integra de forma coherente evidencia biomédica disponible, enfoque de derechos humanos, análisis jurídico-laboral y unas guías técnicas orientadas a la prevención y a los ajustes razonables en entornos profesionales. El proyecto, financiado por Fundación ONCE, incorpora casos de éxito que demuestran cómo la combinación de una adecuada evaluación de riesgos, medidas de accesibilidad ambiental y estrategias de adaptación permite que muchas personas afectadas mantengan su actividad laboral en condiciones de seguridad y bienestar. Este artículo se centra en la Prevención de Riesgos Laborales aplicada a estas patologías, caracterizadas por reacciones adversas ante exposiciones ambientales –químicas o electromagnéticas– en niveles normalmente tolerados por la población general, lo que las convierte en un desafío para los sistemas de prevención y vigilancia en entornos laborales. Sensibilidad química múltiple La SQM se define como un síndrome complejo con síntomas diversos desencadenados por agentes químicos habituales. En el ámbito laboral, quienes la padecen deben ser considerados trabajadores especialmente sensibles según el artículo 25 de la LPRL. Eso implica reforzar los principios preventivos, reducir al máximo las exposiciones y adaptar los puestos de trabajo cuando sea necesario, pese a la dificultad que supone la omnipresencia de productos químicos en los lugares de trabajo. La normativa vigente –como la Directiva 98/24/CE y el RD374/2001– establece las bases para la protección frente a agentes químicos, organizando la prevención en niveles primario y secundario, además de medidas generales como la minimización de sustancias desencadenantes, la sustitución de productos, el control de perfumes y materiales volátiles, la ventilación adecuada y el uso de EPIs cuando proceda. La vigilancia de la salud debe ser exhaustiva y personalizada, con anamnesis específica, historia clínico-laboral detallada, identificación de desencadenantes, uso de cuestionarios como QEESI o SANOXA y seguimiento periódico. Aunque no existen biomarcadores específicos, deben descartarse otras patologías y valorarse el impacto funcional. En materia de aptitud, el médico del trabajo puede emitir informes de apto con restricciones o no apto según la posibilidad de adaptación, pudiéndose requerir reubicación o incluso valorar ILP cuando no sea posible. La importancia de adaptar el puesto de trabajo para personas especialmente sensibles José Molina Cabildo Doctor en Medicina UCLM María López Matallana Coordinadora del libro para Confesq Rocío Aparicio Coordinadora del libro para Confesq

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