Formación de Seguridad Laboral 202

/ Julio-Agosto 2025 42 calzado de seguridad de calzado de seguridad variado, categorizado por tipo de pie y validado por profesionales de la salud, en especial podólogos. Estos especialistas podrían definir qué tipo de zapato es más adecuado para cada patología, ayudando así a prevenir lesiones por sobrecarga, fricciones constantes o posturas antinaturales que terminan derivando en bajas laborales. Además, la adaptación individual del calzado contribuiría a mejorar el confort, el rendimiento y el bienestar general de los empleados. Comodidad y prevención No se trata únicamente de un asunto de comodidad, sino también de prevención. Un estudio publicado en la revista Applied Ergonomics en 2021 por Janson et al., titulado Safety Footwear: A Survey of End-Users, analiza la experiencia de uso del calzado de seguridad a partir de encuestas a más de 600 trabajadores. Revela que el 60% de las mujeres y el 45% de los hombres consideran su calzado de seguridad menos cómodo que el habitual. Además, muchos aceptan cierto nivel de incomodidad antes de calificar el calzado como problemático. A pesar de ello, los trabajadores que utilizan calzado de seguridad estándar sufren molestias continuadas, y uno de cada cuatro experimenta dolor crónico en pies o articulaciones relacionadas, como rodillas y espalda. Estos datos revelan un área de mejora significativa para las empresas preocupadas por reducir el absentismo y aumentar la productividad. Sudoración excesiva Por otro lado, uno de los factores de disconfort más frecuentes entre los trabajadores es la sudoración excesiva provocada por el uso prolongado del calzado de seguridad. Este exceso de humedad, además de generar incomodidad y malos olores, puede favorecer la aparición de hongos, ampollas e irritaciones cutáneas. La falta de transpirabilidad en muchos modelos de calzado agrava esta situación, afectando la concentración y el rendimiento. Incorporar materiales más transpirables, plantillas antibacterianas o sistemas de ventilación podría mejorar significativamente la experiencia de uso y prevenir complicaciones dermatológicas comunes en entornos laborales exigentes. Por todo ello, urge un cambio de mentalidad en la gestión del calzado de seguridad dentro del entorno laboral. Incorporar la perspectiva podológica en el diseño y selección del calzado no sólo sería un gesto de respeto hacia la diversidad anatómica de los trabajadores, sino una estrategia eficaz para reducir riesgos, prevenir dolencias y mejorar la calidad del entorno laboral. En última instancia, cuidar de los pies es cuidar del conjunto de la salud del trabajador, y ello repercute directamente en el bienestar de las empresas. Porque cuando hablamos de salud laboral, cada paso cuenta.

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