PRL en catástrofes y emergencias las situaciones extremas que forman parte de su realidad laboral. Los programas formativos deben incluir contenidos sobre autorregulación emocional, técnicas de afrontamiento, primeros auxilios psicológicos, trabajo en equipo bajo presión, comunicación efectiva en crisis y detección precoz de señales de desgaste emocional. Además, formar a los mandos y responsables en liderazgo emocionalmente inteligente contribuye a crear entornos laborales más saludables y resilientes. La Psicología de Emergencias como disciplina clave La Psicología de Emergencias se ha consolidado en las últimas décadas como una disciplina fundamental en la gestión de crisis, tanto para el apoyo a víctimas como para la atención al personal interviniente. Su integración en los dispositivos de emergencia permite acompañar psicológicamente a los profesionales antes, durante y después de las intervenciones. El acompañamiento psicológico previo puede centrarse en la preparación mental, identificación de factores de riesgo personales y desarrollo de estrategias de afrontamiento. Durante la emergencia, el profesional de la Psicología puede intervenir con técnicas de contención emocional, facilitar la comunicación y actuar como enlace entre los equipos operativos y las familias. Posteriormente, resulta esencial implementar estrategias de seguimiento, desactivación emocional y, cuando sea necesario, derivación a recursos especializados. Sensibilización y cultura preventiva A pesar de los avances, aún existe una importante necesidad de sensibilización sobre la importancia del cuidado psicológico en el sector de emergencias. Muchos profesionales, por cultura organizacional o por mitos vinculados al heroísmo, tienden a ocultar sus emociones o a ver la necesidad de ayuda psicológica como un signo de debilidad. Promover una cultura de prevención y cuidado mutuo es esencial para romper con estos estigmas. Las organizaciones deben generar espacios seguros donde se normalice hablar sobre el impacto emocional del trabajo, se fomente el autocuidado y se incentive la búsqueda de apoyo psicológico. Campañas internas de concienciación, protocolos de atención psicológica accesibles y una comunicación transparente desde los liderazgos son pasos clave en este proceso. El papel de las instituciones y las políticas públicas La inclusión de la Psicología de Emergencias en los planes de seguridad y salud laboral no debe depender únicamente de la iniciativa de las organizaciones. Es necesario que las políticas públicas contemplen de forma explícita la salud mental de los trabajadores de emergencias, destinando recursos para la formación, la prevención y la intervención psicológica especializada. Del mismo modo, debe promoverse la investigación y evaluación constante de las prácticas en este ámbito, para adaptar los protocolos a las nuevas realidades sociales, climáticas y tecnológicas que generan nuevas formas de emergencia. Conclusión La Psicología de Emergencias no es un complemento, es una necesidad estructural en el sector de catástrofes y emergencias. Su aplicación adecuada, junto con una formación continua y una cultura organizacional centrada en el cuidado psicológico, constituye una de las mejores inversiones para garantizar la seguridad y la salud laboral de quienes dedican su vida a salvar otras. Proteger a los que protegen no es solo una cuestión ética, sino también de eficacia, sostenibilidad y humanidad. / Julio-Agosto 2025 21
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