Formación de Seguridad Laboral 201

/ Mayo-Junio 2025 24 30 aniversario revista FSL 30 años de Ley de PRL dolo como “prolijo, disperso y complejo”, y que su mero cumplimiento, al margen de una verdadera cultura preventiva y de una implicación de los agentes sociales a través de la negociación colectiva, no era suficiente para garantizar una adecuada política de prevención de riesgos laborales. Tres décadas después de salir la Ley de Prevención de Riesgos laborales −y aproximadamente dos después del “Informe Durán”−, el análisis de la siniestralidad laboral en España muestra que los accidentes laborales son todavía una realidad en nuestro país. Con todo esto, conviene que nos preguntemos: ¿quiere decir esto que la ley no funciona? No. Esto no implica que no sea una ley necesaria desde su publicación. El solo hecho de publicarla ha sido un avance, pero la propia tendría que continuar mejorando, ya que cuando una ley nace no quiere decir que sea perfecta, sino que según se va aplicando se van viendo sus fortalezas y debilidades. Todo lo comentado anteriormente nos lleva a una única conclusión: y es que no sólo es aconsejable, sino necesaria, una actualización de la ley ya que, cuando nació, el mundo laboral era de una manera y ha evolucionado de tal forma que necesita cambios. Solo así, con una reforma acorde con nuestro tiempo, conseguiremos que esa integración de la prevención que promulga la ley sea un hecho. Y sólo así dejaremos de hablar de prevención de riesgos laborales: hablaremos de prevención de riesgos a secas, e incluso podría llegar un día en el que no se hablaría ni de prevención, porque estaría tan integrada en nuestra vida, que no sería necesario. Y ahí, es donde podremos afirmar que la prevención de riesgos es historia. ‘Informe Durán’ Fue precisamente en el año 2000 cuando el Gobierno español encargó a Federico Rafael Durán López (presidente del Consejo Económico y Social en aquel momento) un diagnóstico sobre la siniestralidad laboral en España. El informe resultante, conocido más adelante como “Informe Durán”, se centraba en cuatro temas principalmente: en las estadísticas de siniestralidad laboral, en las características del mercado de trabajo actual en aquel momento, en el marco normativo y en la política de prevención. Sobre cada uno de estos temas, el informe −en el cual participaron diversos expertos en distintas disciplinas−, incluía datos concretos, evidencias y propuestas de mejora, con el objetivo de reducir la siniestralidad laboral en España. Este informe fue considerado en su momento (y lo sigue siendo) uno de los más exhaustivos análisis de la gestión de la prevención de riesgos laborales realizado en España. En dicho informe, Durán instaba a adecuar y mejorar el marco legal, calificánEsta ley, exigida desde Europa, era para muchas personas un mero trámite que debía cumplirse, aunque fuese de cara de a la galería, es más, muchos seguían pensando y afirmando lo siguiente: –“Yo siempre lo hice así y mira aquí sigo”. –“Si se cayó fue por mala suerte” (¡Ay, la suerte! Cuántas culpas se ha llevado…). –“Qué me vas a decir a mí… Que si me cae una pieza de 10 toneladas en la cabeza, como llevo casco, ¿no me va a aplastar? (Es evidente que el casco no va a evitar que te aplaste una pieza voluminosa, pero sí evitará que te des un golpe y te hagas daño, por ejemplo, al incorporarte si estás trabajando o pasando agachado por debajo de unas tuberías). Y podríamos añadir muchas más frases de este tipo… Cuando nació la ley el ambiente era, digamos, un poco tenso. Y más aún cuando entró en vigor y se observó que a corto plazo el resultado de esta ley era nulo. Entre 1996 fecha en la que entró en vigor y el 2000, las muertes en España aumentaron.

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