herramientas trabajo, lo que obliga a garantizar que sean adecuadas a la tarea, seguras en su uso y mantenidas en condiciones óptimas. Esto implica que la empresa debe establecer criterios de selección, procedimientos de uso y programas de mantenimiento documentados. La selección de herramientas no puede basarse únicamente en criterios productivos; debe incorporar variables preventivas concretas: El diseño del mango, por ejemplo, debe ser antideslizante, ergonómico y compatible con el uso de guantes anticorte. Un mango deteriorado o liso incrementa significativamente la probabilidad de accidente. El uso de equipos de protección individual debe adaptarse al tipo de herramienta y tarea. El guante anticorte en la mano no dominante es una medida ampliamente implantada para el corte de piezas grandes, pero no es así para otras especies más menudas porque la pérdida de tacto en estos casos hace que prime más que su eficacia. La formación específica es otro elemento clave. No basta con conocer la herramienta; es necesario dominar la técnica de uso segura. Esto incluye la dirección del corte, la posición de las manos y la adaptación del movimiento al tipo de herramienta. La repetición de tareas sin formación adecuada genera automatismos que pueden derivar en accidentes. Y este es el principal problema en el sector, que es una profesión que se ha ido enseñando de generación en generación, de padres a hijos, y a día de hoy no existe una formación reglada adaptada a las tareas reales del puesto. Se están comenzando en diferentes comunidades y ayuntamientos formaciones dirigidas a ayudantes de pescadería, pero es un camino en el que todavía queda mucho por trabajar. Fatiga y carga de trabajo Otros de los factores que deben considerarse en la evaluación son la fatiga y la carga de trabajo. El uso continuado de herramientas de corte reduce la precisión y aumenta la probabilidad de error. El factor humano no puede ignorarse; la repetición sin control genera automatismos peligrosos. La fatiga también juega un papel importante. Jornadas largas o ritmos elevados afectan a la precisión. Introducir pausas y rotación de tareas ayuda a mantener la atención. En entornos donde el trabajo es manual y repetitivo, esta medida tiene un impacto claro. La planificación de pausas y la rotación de tareas contribuyen a mantener niveles adecuados de atención y control. Finalmente, la gestión de incidentes, incluidos los cortes leves, debe integrarse en el sistema preventivo. Estos eventos, aunque frecuentes, son indicadores de fallos en la organización, en el estado de las herramientas. Su análisis permite identificar desviaciones y aplicar medidas correctoras. El uso seguro de herramientas en pescaderías no depende de una única medida; es el resultado de combinar diseño, formación, mantenimiento y organización. Solo así se consigue reducir el riesgo de forma efectiva. / Mayo-Junio 2026 83
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