herramientas miento preventivo que reduzca el riesgo de accidente. Si lo analizamos desde el punto de vista ergonómico, las herramientas eléctricas y neumáticas aumentan la exposición a vibraciones. Las vibraciones, cuando se dan por un largo periodo de tiempo, pueden producir el síndrome de vibración mano-brazo, que deriva en problemas circulatorios y alteraciones neurológicas. Por eso, cuando adquirimos herramientas de este tipo, hay que priorizar las que tienen sistemas antivibración. También es importante limitar su tiempo de uso o planificar pausas y descansos. Si a todo lo expuesto anteriormente añadimos otro factor, la cosa se complica. Y es que cuando se trabaja con herramientas, muchas veces el trabajador debe adoptar posiciones incómodas que incluyen el levantamiento de los brazos por encima de los hombros o la torsión del tronco. Todas estas posturas forzadas, si se combinan con herramientas demasiado pesadas o vibraciones en exceso, incrementan la carga física que sufre el trabajador. Organización del trabajo Otro punto para tener en cuenta es cómo organizamos el trabajo. Si la carga física es elevada, no hay pausas o descansos suficientes para romper el trabajo repetitivo que conlleva el uso continuado de las herramientas y no hay una rotación de tareas, es posible que el trabajador acabe más cansado y eso acabe incrementando el riesgo de accidente. Si mejoramos estos factores organizativos, la seguridad y salud del trabajador se verán favorecidas. Finalmente, es importante tener claro que la prevención es fundamental para reducir los accidentes, pero, una vez ocurrida la lesión o sobrecarga, la detección precoz de síntomas es fundamental para poder intervenir antes de que las lesiones se vuelvan crónicas o más difíciles de tratar. Es por eso que las empresas deben formar, concienciar y fomentar la comunicación para eliminar la falsa creencia de que el dolor es normal y forma parte del trabajo. Justo lo contrario, ni es normal trabajar con dolor ni deberíamos acostumbrarnos a ello. Porque un trabajador que está demasiado cansado o que siente dolor tiene muchas más probabilidades de equivocarse, tener un accidente laboral o trabajar de forma insegura. Formación continua Así que llegamos a la conclusión de que integrar criterios ergonómicos en la selección de las herramientas, mantener una vigilancia activa sobre sus riesgos potenciales, organizar bien el trabajo y reforzar la formación continua de los trabajadores son pilares básicos de una prevención eficaz y global. Las empresas no deben ver estas medidas como costes añadidos o gastos innecesarios; justo lo contrario, a la larga se convierten en beneficios que contribuyen a la reducción de las bajas por accidentes laborales y a mejorar el rendimiento del trabajador. Un trabajador sano y que trabaja seguro es un trabajador contento y mucho más productivo. En definitiva, un win-win tanto para el empresario como para el trabajador. / Mayo-Junio 2026 75
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