Formación de Seguridad Laboral 207

prl en trabajos de altura y construcción La normativa es clara al priorizar las protecciones colectivas: barandillas, redes, plataformas de trabajo. Después vienen los medios auxiliares: andamios prefabricados, torres móviles, PEMP o técnicas con cuerdas cuando no hay alternativa razonable. El problema aparece cuando la elección del medio se hace por rapidez, coste o costumbre, y no por adecuación al trabajo real. Aquí es donde la formación marca la diferencia: saber elegir el medio correcto, saber montarlo, saber usarlo y saber qué hacer si algo falla. Y nada de esto tiene sentido si no está integrado en el Plan de Seguridad y Salud/Evaluación de Riesgos/Documento de Gestión Preventiva, con procedimientos claros y un rescate previsto antes de empezar. Telecomunicaciones: formar para trabajar, no solo para acreditar. El sector de las telecomunicaciones dio un paso clave al implantar el estándar TELCO. Su gran acierto no fue solo definir horas o contenidos, sino homogeneizar criterios para todos los trabajadores, independientemente de la empresa o la subcontrata. Los distintos niveles (TELCO I, II, III) y los módulos complementarios de rescate, espacios confinados o riesgo eléctrico ponen el foco en algo fundamental: la práctica supervisada. Porque nadie aprende a trabajar en altura solo viendo diapositivas. Este modelo ha demostrado que cuando la formación es práctica, evaluable y con caducidad, la seguridad deja de ser un papel y se convierte en una habilidad real. Sector eléctrico: altura y riesgo eléctrico, una combinación que no perdona errores. En el sector eléctrico, trabajar en altura implica, además, convivir con el riesgo eléctrico. El estándar formativo impulsado por AELEC busca precisamente eso: que toda la cadena de empresas comparta un mismo lenguaje en prevención. Aquí la formación no es un trámite: es una barrera más entre el trabajador y un accidente grave. Postes, torres, subestaciones o líneas aéreas no admiten improvisaciones. La estandarización permite que todos sepan qué puede hacer cada perfil y qué no. Renovables y eólica: la altura como entorno habitual. En el sector eólico, la altura no es la excepción: es el entorno de trabajo. Por eso el estándar GWO se ha convertido en un requisito imprescindible. La formación en trabajos en altura y rescate en aerogeneradores no se centra solo en “subir y bajar”, sino en aspectos críticos como el trauma por suspensión, la evacuación controlada o la gestión de emergencias en espacios estrechos y aislados. Aquí queda especialmente claro que, sin formación real, no hay seguridad posible. A pesar de los avances, siguen existiendo retos importantes: La rotación y la subcontratación, especialmente en construcción, dificultan mantener criterios homogéneos. En algunos entornos persiste una cultura preventiva débil, donde la formación se entiende como un requisito documental. No siempre se valora suficientemente el entrenamiento en rescate, a pesar de ser obligatorio y crítico. Los estándares sectoriales han demostrado ser una herramienta eficaz para combatir estas debilidades, porque obligan a entrenar, reciclar y demostrar competencias reales. Conclusión: trabajar en altura es una competencia profesional. Trabajar en altura no es solo “no caerse”. Es saber elegir el medio adecuado, usarlo correctamente, anticipar los fallos y tener claro cómo actuar si algo sale mal. Cuando la formación es real, práctica y con criterios claros, la prevención deja de ser una imposición externa y se convierte en parte del trabajo. Ahí es donde la seguridad se integra de verdad en la manera de trabajar. La diferencia entre cumplir y trabajar bien está en la formación. Y en altura, esa diferencia puede salvar una vida. / Mayo-Junio 2026 65

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