/ Mayo-Junio 2026 18 encuentros con La seguridad en el lugar de trabajo ya no se limita únicamente a la prevención de accidentes tradicionales. Cada vez más empresas comprenden la importancia de prepararse también para las emergencias cardíacas repentinas, eventos que pueden afectar a cualquier persona, en cualquier momento, independientemente de la edad o de la condición física aparente. La parada cardíaca súbita representa una de las principales causas de muerte en Europa. En estos casos, el factor tiempo es decisivo: cada minuto sin intervención reduce drásticamente las probabilidades de supervivencia. Por este motivo, la presencia de un DEA (desfibrilador externo automático) en la empresa puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En los últimos años, muchas organizaciones han decidido incorporar DEA como parte integral de sus políticas de salud y seguridad. Una decisión que no solo aumenta el nivel de protección de trabajadores y visitantes, sino que también contribuye a difundir una cultura empresarial orientada a la prevención y la responsabilidad. Sin embargo, disponer de un desfibrilador no es suficiente. Para que la intervención sea realmente eficaz, es fundamental que el rescatador sea guiado durante la realización de una RCP (reanimación cardiopulmonar) de alta calidad. Las directrices internacionales destacan que la calidad de las compresiones torácicas influye directamente en las probabilidades de supervivencia de la persona afectada por una parada cardíaca. Compresiones demasiado lentas, demasiado rápidas o insuficientemente profundas pueden reducir significativamente la eficacia de la reanimación. Es precisamente en este contexto donde adquieren un valor especial los DEA con feedback en tiempo real sobre la RCP, como los desarrollados por ZOLL, empresa internacional especializada en tecnologías para la reanimación y el soporte de emergencias cardiovasculares. Estos dispositivos apoyan al rescatador durante todas las fases de la intervención, proporcionando indicaciones visuales y por voz sobre la profundidad y la frecuencia de las compresiones torácicas. El feedback inmediato ayuda incluso al personal no sanitario a mantener una RCP conforme a las directrices internacionales, mejorando la calidad de la intervención en los momentos más críticos. En una situación de gran estrés emocional, poder contar con indicaciones claras y continuas representa un apoyo concreto y tranquilizador. Para las empresas, invertir en tecnologías de este tipo significa ir más allá del simple cumplimiento normativo y apostar por herramientas diseñadas para mejorar realmente la eficacia del rescate. Hoy en día, hablar de seguridad laboral también significa hablar de preparación sanitaria. Dotarse de un DEA avanzado, acompañado de una formación adecuada y de un correcto mantenimiento, representa un paso importante hacia entornos de trabajo más seguros, conscientes y preparados para afrontar emergencias. Porque, cuando se produce una parada cardíaca, cada segundo cuenta. Además, la presencia de un DEA en la empresa contribuye también a reforzar la percepción de atención hacia el bienestar de las personas, un aspecto cada vez más relevante dentro de las estrategias de bienestar corporativo. Prepararse para gestionar una emergencia cardíaca significa proteger a empleados, colaboradores y visitantes mediante herramientas concretas, fiables y fáciles de utilizar. Una elección que demuestra cómo la innovación tecnológica y la cultura de la prevención pueden trabajar juntas para salvar vidas humanas. DEA en la empresa: por qué también es necesaria una RCP guiada
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