Formación de Seguridad Laboral 206

/ Marzo-Abril 2026 98 protección ocular, auditiva y respiratoria En el sector del control de plagas, la seguridad laboral se basa en la correcta identificación de los riesgos y en la aplicación de medidas preventivas adaptadas a cada tipo de intervención. La evolución de los biocidas hacia formulaciones más seguras, como geles, cebos sólidos o productos listos para su uso, ha permitido reducir significativamente la exposición directa de los técnicos aplicadores. Sin embargo, siguen existiendo determinadas actuaciones en las que las protecciones oculares resultan esenciales para prevenir accidentes y garantizar la seguridad durante el trabajo. La normativa en prevención de riesgos laborales establece que los equipos de protección individual (EPI) deben utilizarse cuando los riesgos no pueden eliminarse mediante otras medidas. En este sentido, los ojos son especialmente sensibles y vulnerables frente a salpicaduras accidentales, aerosoles o partículas en suspensión. Este tipo de exposiciones puede provocar irritaciones, lesiones o afecciones oculares, por lo que el uso de protección ocular constituye una medida preventiva eficaz y necesaria en determinadas intervenciones. En el ámbito del control de organismos nocivos, el uso de gafas de protección es especialmente importante durante los tratamientos que implican la pulverización de biocidas líquidos o la manipulación de determinados productos. Estas gafas actúan como una barrera física que evita el contacto accidental con los ojos y complementan otras medidas de protección, como las protecciones respiratoria y cutánea. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), existen 3 diferentes tipos de protectores oculares que deben seleccionarse en función del riesgo. Las gafas de seguridad con patillas ofrecen protección frente a partículas sólidas y son adecuadas para trabajos con bajo riesgo de salpicaduras. Por su parte, las gafas integrales o estancas proporcionan un mayor nivel de protección, ya que se ajustan completamente al contorno ocular e impiden la entrada de líquidos, aerosoles o polvo fino, siendo especialmente recomendables frente a agentes químicos. Asimismo, las pantallas faciales ofrecen una protección adicional al cubrir el conjunto del rostro, y se utilizan cuando existe un mayor riesgo de proyecciones. En definitiva, la prevención eficaz en el sector del control de plagas se basa en la evaluación previa de los riesgos y en el uso adecuado de los equipos de protección cuando son necesarios. La utilización correcta de las protecciones oculares contribuye a garantizar la seguridad de los técnicos y a reforzar una cultura preventiva orientada a la protección de la salud laboral. La protección ocular en el control de plagas: una medida preventiva esencial Clàudia Comparini Responsable de Calidad, Salud y Medio Ambiente en Vectobal

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz