protección ocular, auditiva y respiratoria situaciones de alto riesgo, pasando por una amplia gama de semimáscaras y máscaras completas con filtros específicos según el contaminante presente. No obstante, tan importante como la elección del equipo es su correcto uso. Es fundamental que los trabajadores sepan colocarse adecuadamente la protección respiratoria, efectuando pruebas de ajuste siempre que sea posible. Un mal ajuste puede reducir drásticamente la eficacia del EPI, especialmente en el caso de personas con barba, ya que el sellado no será el adecuado. Protección ocular La protección ocular es una de las más importantes, ya que protege uno de nuestros sentidos más valiosos: la vista. Un daño ocular puede tener consecuencias graves e incluso irreversibles, afectando de manera significativa a la calidad de vida del trabajador. Los principales riesgos para la vista en el entorno laboral son: - Riesgos mecánicos: Partículas proyectadas, polvos o virutas. Son riesgos muy comunes y, paradójicamente, a los que menos atención se suele prestar. En muchos entornos, el uso de protección ocular es obligatoria de forma continuada, aunque a menudo se percibe como una molestia innecesaria. Sin embargo, si la evaluación de riesgos exige su uso, es porque existe la posibilidad real de que partículas en suspensión o materiales proyectados alcancen los ojos y causen lesiones evitables. Dentro de este grupo, merece especial atención el uso del aire a presión. En estas tareas, las partículas pueden comportarse como auténticos proyectiles, por lo que el uso de pantalla facial, además de gafas de protección, es necesario. - Riesgos químicos: Derivados de una salpicadura de productos químicos que pueden causar quemaduras o lesiones graves en los ojos. - Riesgos térmicos: provocados por el calor, chispas o radiación. Ante la duda de utilizar o no protección ocular, conviene plantearse una pregunta sencilla: ¿merece la pena arriesgar la visión por no usar el EPI durante unos minutos? Protección auditiva La exposición a ruidos es otro de los riesgos laborales que afecta directamente a una función vital, el oído, y que con frecuencia se infravalora. La exposición continuada a niveles elevados de ruido puede provocar pérdida de audición, que en algunos casos puede ser temporal, pero que en muchos otros resulta irreversible. Para prevenir estos daños, se deben realizar mediciones de los niveles de ruido en el puesto de trabajo. En función de los resultados, se seleccionará la protección auditiva más adecuada, ya sean tapones, orejeras u otros sistemas. Uno de los mayores problemas asociados al ruido es que, cuando no resulta extremadamente molesto, tendemos a pensar que no es peligroso. Sin embargo, ese ruido constante, día tras día, puede ir deteriorando progresivamente la capacidad auditiva hasta causar daños permanentes. Conclusión Tras analizar estas tres protecciones, queda claro que los EPIs destinados a proteger la respiración, la vista y el oído son esenciales para preservar algunos de nuestros sentidos más importantes. Si su uso es obligatorio durante nuestra jornada laboral, no es por capricho, sino para garantizar el bienestar del trabajador y permitir que regrese a casa en perfecto estado, tal y como comenzó su jornada. Uno de los mayores problemas asociados al ruido es que, cuando no resulta extremadamente molesto, tendemos a pensar que no es peligroso / Marzo-Abril 2026 85
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