Formación de Seguridad Laboral 206

/ Marzo-Abril 2026 28 prl frente a altas temperaturas En la última década, el panorama climático en España se ha convertido en un desafío crítico de seguridad y salud. Veranos que se adelantan a la primavera y récords de temperaturas máximas: la ropa de trabajo ha dejado de ser un mero uniforme para transformarse en un equipo de protección esencial. La elección del vestuario estival no es solo una cuestión de confort, sino una obligación legal y técnica. El marco legal: del consejo a la obligación. Cuando la AEMET emite avisos de nivel naranja o rojo, la ley es taxativa: si las medidas preventivas no garantizan la protección del trabajador, es obligatorio adaptar las condiciones de trabajo. El vestuario técnico es la primera barrera física. Un trabajador con un equipo inadecuado alcanza el umbral de riesgo mucho antes. La física del tejido: transpirabilidad y gramaje. Para entender por qué una prenda protege del calor, debemos hablar de la gestión de la humedad. El mecanismo principal del cuerpo humano para refrigerarse es la evaporación del sudor. Si el tejido no permite que este vapor de agua escape, se crea un microclima húmedo y caliente entre la piel y la ropa, elevando la temperatura del individuo. En las colecciones de primavera-verano, el gramaje es la clave. Mientras que un pantalón de invierno suele rondar los 280-300 g/m², el vestuario estival debe situarse en el rango de los 160-200 g/ m². Sin embargo, la ligereza no debe comprometer la resistencia mecánica. Checklist: ¿tu ropa de verano cumple el estándar de 2026? Gramaje: ¿está por debajo de los 200 g/m2? Fibras: ¿tienen propiedades de evacuación activa del sudor? Color: ¿se priorizan tonos claros para reducir la absorción de radiación infrarroja? Protección UV: ¿el tejido está certificado contra rayos ultravioleta para trabajos al sol? El reto de la alta visibilidad. Uno de los puntos más críticos es el vestuario de alta visibilidad (ISO 20471). Tradicionalmente, las bandas reflectantes cosidas actuaban como barreras impermeables, generando franjas de sudoración excesiva en el torso. La tendencia actual es el uso de bandas segmentadas y termoselladas. Estas bandas no son continuas, sino que dejan espacios milimétricos que permiten que el tejido transpire. Esto elimina el “efecto sauna” y mejora la ergonomía del trabajador en carreteras u obras. Ergonomía y diseño: el confort como factor de seguridad. Un factor a menudo ignorado es el diseño. En verano, el roce del tejido con la piel húmeda puede generar molestias que distraen al operario. Los diseños modernos apuestan por prendas con zonas de ventilación estratégica (mallas en axilas o espalda) y costuras planas. Un trabajador que se siente cómodo no tiene la tentación de incumplir el protocolo de seguridad (como desabrocharse el chaleco, exponiendo la piel a la radiación UV). Conclusión. La inversión en ropa de trabajo para altas temperaturas no debe verse como un gasto, sino como una estrategia de reducción de riesgos. El uniforme es el escudo que separa la productividad del accidente laboral. Por Solo Epis El escudo textil: estrategia y normativa en el vestuario laboral frente al estrés térmico

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