prl en el sector sanitario Un mal funcionamiento de los rodamientos de los equipos de movilización, ya sean de personas (camillas, sillas de ruedas, grúas), de material sanitario (como por ejemplo los carros de material quirúrgico, especialmente pesados), de las jaulas de lencería o de los carros de alimentación repercuten en el esfuerzo de empuje y frenada y hacen que se fuerce la postura por parte del trabajador, sobre todo a nivel de la espalda. Existen, a su vez, puestos administrativos en los que es importante que los asientos y mesas de trabajo, la disposición de los equipos y las condiciones termo higrométricas sean las adecuadas desde un punto de vista ergonómico. Resultan, también, evidentes otros riesgos ergonómicos tales como el estatismo postural presente en el personal de quirófano y los equipos de investigación; o el soporte de peso, como supone el peto protector de plomo en las sesiones de radiología o la movilización de personas no autónomas para los cambios posturales. Siendo el descanso y la realización de pausas una herramienta fundamental en ergonomía, nos hemos encontrado, en algún caso, con zonas de descanso inexistentes o no acondicionadas; este hecho cobra especial importancia si pensamos en la bipedestación forzada que soportan muchos de los puestos del mundo sanitario. Medidas En suma, para una efectiva prevención y/o corrección de los riesgos ergonómicos a los que están expuestos los trabajadores del sector sanitario, recomendamos adoptar, entre otras, medidas tales como: Una rotación de tareas, dentro de la misma jornada. Un programa de preparación muscular, que forme parte de la rutina de trabajo, diseñado para preparar las principales articulaciones que se ponen en funcionamiento durante la realización de las tareas. Un mantenimiento continuo y eficaz de las instalaciones y de los equipos de trabajo. Una dotación de personal suficiente en función de la carga física de los puestos de trabajo. Un rediseño de espacios de trabajo cuando sea necesario. Todo ello, teniendo en cuenta que, en todas las medidas que se adopten, se deberá considerar de forma transversal la perspectiva de la edad y de género. Y para llevar a cabo estas medidas, resulta imprescindible, entre otros aspectos, tener actualizadas las evaluaciones de riesgos, planificar las medidas que de ello se deriven y consultar a los trabajadores, estableciendo para ello un buen canal de comunicación. / Septiembre-Octubre 2025 101
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