seguridad laboral frente al amianto y la sílice Utilizar mediciones anteriores de tareas propias similares. Estimar según la tarea. Aplicar el principio de precaución. En ocasiones, puede ser válida una evaluación de riesgos realizada en otro lugar, siempre que se trate del mismo tipo de materiales con amianto, del mismo procedimiento y de condiciones de trabajo similares, como puedan ser los planes de trabajo sucesivos y el plan único. En otras ocasiones, no será posible. En estos casos, existen datos de fuentes de información fiables con estimaciones según la tarea, como los del INRS francés, que la guía técnica reproduce en su apéndice 3 (por ejemplo: ver tabla 1). Y, cuando estos datos no se ajustan a la nueva situación, es preciso aplicar con rigurosidad el principio de precaución. Según la fiabilidad de la evaluación de riesgos inicial, se determina cuándo realizar la evaluación de riesgos en las condiciones reales de exposición, que valide o modifique el plan. También se debe reflejar la periodicidad con la que se volverán a evaluar las condiciones de trabajo, lo que dependerá del número y resultado de las mediciones iniciales, de la duración de los trabajos, del número de trabajadores y de las actividades a llevar a cabo, así como de la friabilidad del material y de la información recibida de los propios trabajadores. La guía técnica recomienda aplicar los criterios que propone la Norma UNEEN 689:2019 “Exposición en el lugar de trabajo. Medición de la exposición por inhalación de agentes químicos. Estrategia para verificar la conformidad con los valores límite de exposición profesional”, lo que supone un mínimo de tres mediciones por cada grupo de exposición similar. El apéndice 3 desarrolla un ejemplo y recomienda una periodicidad mínima anual. Sin embargo, los trabajos con amianto raramente se prolongan tanto en el tiempo, por lo que habrá que valorarse en cada caso. Métodos de trabajo y medidas preventivas Dado que la vía de exposición principal es la inhalatoria, el plan de trabajo debe centrarse en evitar la producción de fibras de amianto y, si esto no es posible, impedir que estas se dispersen en el aire, tal y como establecen los apartados a) y b) del artículo 6 del Real Decreto 396/2006 y los comentarios que añade la guía técnica. Para reducir la emisión de fibras: Utilizar procedimientos de trabajo que no supongan la rotura o fragmentación del material. Humectar a baja presión el material antes de su retirada. Emplear herramientas manuales o de baja velocidad. Trabajar en húmedo. Evitar operaciones que emitan fibras, como abrasión, lijado, mecanizado, corte, etc. Proteger los materiales con amianto antes de trabajar en su proximidad. Para reducir la dispersión de fibras al ambiente: Emplear sistemas de extracción localizada con filtros de alta eficacia para partículas. Limpiar y recoger continuamente los residuos generados (el apéndice 6 de la guía técnica describe tres protocolos). Prohibir las operaciones de soplado, barrido y aspiración convencional. Para su fiel implementación, puede ser de interés la figura del supervisor que establece el artículo 10, aplicable en determinadas situaciones, así como organizar el plan de trabajo de forma coherente, como podría ser agrupando los apartados f), g), h) e i) del artículo 11.2 por actividad. Conclusiones En los próximos años, converge el objetivo de la UE para la eliminación completa del amianto antes de 2032 con el fin de su vida útil, que el Parlamento Europeo considera de entre 30 y 50 años. Este contexto representa una oportunidad. Los planes de trabajo se van a centrar, cada vez más, en la retirada y eliminación del amianto, y menos en su mantenimiento y estabilización, por lo que van a ser más homogéneos y sistemáticos, tanto en lo que refiere a la evaluación de riesgos como a los métodos y procedimientos de trabajo y medidas preventivas, lo que redundará en la seguridad y salud de los trabajadores. / Julio-Agosto 2025 31
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