/ Enero-Febrero 2026 126 protección de manos La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y constituye la primera barrera de defensa frente a agentes físicos, químicos y ambientales. En el ámbito laboral, esta función protectora se ve sometida a un estrés constante: exposición a sustancias irritantes, cambios bruscos de temperatura, humedad, fricción, radiación ultravioleta (UV) y otros factores que pueden comprometer su integridad. Por ello, la protección cutánea no es un complemento, sino un elemento esencial de la prevención de riesgos laborales. En los últimos años, la evidencia científica y los datos epidemiológicos han puesto de manifiesto que la falta de cuidado de la piel no solo afecta al bienestar del trabajador, sino que también repercute directamente en la productividad, el absentismo y la aparición de enfermedades profesionales. La dermatitis laboral continúa siendo una de las patologías más frecuentes en sectores como la industria, la limpieza, la alimentación, la construcción o el transporte. A esto se suma un riesgo creciente: el aumento de los casos de cáncer de piel en Europa, especialmente entre trabajadores expuestos al sol durante largas jornadas. La evidencia es clara: proteger la piel es proteger la salud, la productividad y la seguridad del trabajador. 1. ¿Por qué las manos sufren tanto en el trabajo? Las manos son, sin duda, la parte del cuerpo más expuesta en la mayoría de las profesiones. Su contacto constante con sustancias químicas, agua, aceites, fricción, herramientas o temperaturas extremas las convierte en una zona especialmente vulnerable. Los factores más comunes que pueden dañar la piel de las manos en el entorno laboral incluyen: Sustancias químicas: detergentes, disolventes, aceites, lubricantes, desinfectantes. Agua y humedad constante: especialmente en limpieza, hostelería o industria alimentaria. Temperaturas extremas: frío intenso en exteriores o calor en procesos industriales. Fricción y abrasión: manipulación de herramientas, materiales o maquinaria. Uso prolongado de guantes: que puede alterar la barrera cutánea si no se combina con cremas protectoras adecuadas. Cuando la piel se agrieta o irrita, su función barrera se debilita, facilitando la entrada de agentes nocivos y aumentando el riesgo de infecciones, dermatitis o lesiones más graves. 1.1. La piel de las manos: una herramienta de trabajo que requiere protección especializada. Las cremas de protección actúan como barreras dérmicas de última generación, formuladas para reducir la absorción de sustancias irritantes y mi- Por SC Johnson Professional La protección de la piel en el trabajo: ¿por qué las cremas de manos y la fotoprotección son esenciales para la seguridad laboral?
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