Formación de Seguridad Laboral 205

protección de manos herramientas manuales y maquinaria auxiliar expone a los operarios a cortes, golpes y perforaciones. Aquí entran en juego los guantes de protección mecánica, diseñados para resistir la abrasión y el corte sin comprometer la destreza. Un guante adecuado permite sujetar firmemente una herramienta, incluso en condiciones adversas como lluvia, frío o presencia de aceites, habituales en trabajos al aire libre. El ámbito de actividad de las gasolineras añade un componente específico: el contacto potencial con combustibles, aceites y otros productos químicos. Durante trabajos de mantenimiento o nuevas construcciones, los trabajadores pueden verse expuestos a hidrocarburos que, sin la protección adecuada, pueden provocar irritaciones cutáneas o problemas de salud a largo plazo. Los guantes resistentes a productos químicos se convierten, en estos casos, en una barrera fundamental entre el trabajador y sustancias peligrosas. No existe el guante universal Desde el Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de ELSAN se insiste en que no existe “el guante universal”. Cada tarea requiere una protección específica, seleccionada tras una evaluación detallada de los riesgos. El material, el nivel de resistencia, el ajuste y la ergonomía son factores clave. Un guante demasiado grueso puede reducir la destreza y generar rechazo en su uso; uno inadecuado para el riesgo puede dar una falsa sensación de seguridad. Por ello, la elección correcta es tan importante como la obligación de llevarlo puesto. La normativa europea establece requisitos claros para los guantes de protección, que deben estar homologados y llevar marcado CE. Sin embargo, en ELSAN el cumplimiento normativo se entiende como el punto de partida, no como el objetivo final. La empresa apuesta por una mejora continua, revisando periódicamente los modelos utilizados, incorporando materiales más resistentes o cómodos y adaptando la protección a la evolución de los procesos constructivos. Formación, pilar fundamental La formación es otro pilar fundamental. No basta con entregar guantes a la plantilla: es necesario explicar cuándo deben usarse, cómo colocarlos y retirarlos correctamente, y cuáles son sus limitaciones. Un guante deteriorado o contaminado puede ser tan peligroso como no llevar protección alguna. Por ello, se fomenta la inspección visual antes de cada uso y la sustitución inmediata ante cualquier signo de desgaste. El impacto de estas medidas va más allá de la reducción de accidentes. Un trabajador que se siente protegido trabaja con mayor seguridad, reduce errores y mejora la calidad del resultado final. Además, la disminución de lesiones en manos se traduce en menos bajas laborales, menos interrupciones en la producción y un entorno de trabajo más estable y profesional. En un sector con elevados niveles de riesgo como es el de la construcción, donde los plazos, la coordinación y las condiciones ambientales juegan un papel determinante, los pequeños detalles marcan la diferencia. Aunque pasan desapercibidos por su aparente sencillez, los guantes de protección ocupan un lugar clave en la primera línea de defensa frente al riesgo. En ELSAN (OHLA Group), su uso no es una mera obligación, sino una muestra del compromiso de la empresa con la seguridad, la salud y el bienestar integral de las personas que hacen posible cada proyecto. Porque detrás de cada conservación de carretera, cada aeropuerto operativo y cada gasolinera construida o mantenida, hay manos expertas que merecen la mejor protección posible. / Enero-Febrero 2026 117

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